Nanotecnologías: las nanopartículas están entre nosotros…

por | 1 Dic 2018 | Investigaciones, Reportajes

AUTOR: Paul Lannoye.
Físico, investigador asociado al GRAPPE (Grupo de Reflexión y Acción por una Política Ecológica).

Traducción: Meritxell Cárdaba y Pascale Pech
Traducción íntegra del francés al castellano de uno de los informes del GRAPPE: www.grappebelgique.be/spip.php?article894
Fecha del Informe: Agosto de 2009


Índice de contenido del artículo:

  1. 1. ¿De qué se trata?
  2. 2. Tecnologías capaces de revolucionar nuestro futuro.
  3. 3. Razones serias para preocuparse
  4. 4. Las señales de alerta se multiplican estos últimos años.
  5. 5. Las nanopartículas están entre nosotros.
  6. 6. El mercado hace la ley.
  7. 7. Las nanopartículas y el medio ambiente: ¿otro tema desconocido?
  8. 8. Conclusiones.
  9. 9. Los efectos que engloban el uso de las nanotecnologías no se limitan a la problemática de los riesgos para la salud humana y del medio ambiente.

 


 

LAS NANOTECNOLOGÍAS: ¡UN NUEVO Y TEMIBLE RETO PARA LA HUMANIDAD! 

1. ¿De qué se trata?

El prefijo nano corresponde a una mil millonésima parte de unidad. Un nanómetro (nm) es una mil millonésima parte de metro. Para situar esta dimensión ínfima, se puede considerar que un cabello humano tiene un grosor de 80.000 nm, que una célula sanguínea tiene una anchura de 7000 nm y que un virus tiene un tamaño de unos 100.000 nm o sea el equivalente del grosor de una hoja de papel. En cambio, una molécula de agua (H2O) sólo mide 0,3 nm y cualquier átomo mide unos 0,2 nm.

La materia viva o inanimada está constituida de un número bastante bajo de átomos diferentes (unas decenas); el aire está principalmente compuesto de oxígeno, nitrógeno y carbono; el agua de oxígeno e hidrógeno. Los seres vivos están esencialmente constituidos por átomos de carbono, de hidrógeno y de oxígeno. Lo que marca la diferencia entre un ser humano y un vegetal o el diamante (carbono puro), es la organización de estos átomos entre ellos.

A escala nanométrica, es decir, entre la dimensión atómica (0,2 nm) y 100 nm, se ha comprobado que las propiedades de la materia pueden ser muy diferentes de las que se observan a escala más grande, es decir el lugar donde se sitúan todas las manipulaciones y las transformaciones para la fabricación.

La nanociencia es el estudio de los fenómenos y la manipulación de materiales a nivel atómico, molecular y macromolecular. Las nanotecnologías incluyen la concepción, la caracterización, la producción y la puesta en marcha de estructuras, de mecanismos y de sistemas a través del control de su forma y de sus dimensiones a la escala del nanómetro.

Lo que provoca interés en el tema de las nanotecnologías es la aparición a escala nanométrica de propiedades muy diferentes de las que se observan con los materiales tradicionales. Hay dos razones que explican estas diferencias:

– La primera se debe al hecho que los nanomateriales presentan más superficie para una masa considerada que los materiales clásicos; esto puede entrenar un aumento de la reactividad química y modificar sus propiedades mecánicas o eléctricas. Es así que los nanotubos de carbono son 100 veces más resistentes que el acero y seis veces más ligeros.

– La segunda diferencia reside en la entrada en juego de efectos cuánticos para dominar el comportamiento de la materia, especialmente bajo los datos de la escala nanométrica. Estos efectos cuánticos afectan al comportamiento óptico, eléctrico y magnético del material.

Se pueden fabricar nanomateriales unidimensionales como recubrimientos en capa ultrafina y pueden también tener dos dimensiones (nanohilo y nanotubo) o tres (nanopartículas). Se entiende que todos las disciplinas científicas están solicitadas y que las nanotecnologías tienen como característica común las dimensiones ínfimas donde operan.

2. Tecnologías capaces de revolucionar nuestro futuro.

Las propiedades extraordinarias de los nanomateriales no han dejado de provocar entusiasmo en los diferentes sectores económicos, convencidos de las oportunidades y de las posibilidades que se puedan ganar con estos materiales revolucionarios. Realidades como que el nanocarbono sea 100 veces más resistente que el acero y 6 veces más ligero, que el nanocobre sea elástico a temperatura ambiente, y que la nanoplata sea un potente antibacteriano no pueden dejar de despertar las esperanzas más locas. Desde principios de los años 90, el interés por las nanociencias y las nanotecnologías se ha desarrollado a un ritmo tremendo. Y durante este mismo año, 1990, se han publicado unos mil artículos científicos sobre este tema y se han realizado unas 200 patentes en el mundo. En el 2002, las cifras han alcanzado los 22.000 artículos y 1.900 patentes (1). La mayoría de los países industrializados han entrado en programas ambiciosos de investigación-desarrollo. En Japón, los gastos en este tema fueron de 400.000 dólares americanos en el año 2001 y alcanzaron cerca de 1.000 millones de dólares en el 2004. En Estados Unidos, cuando los gastos en investigación ascendían únicamente a 750 millones de dólares en el año 2003, el 21st Century Nanotechnology Research and Development Act acordó otorgar 3,7 mil millones de dólares para el periodo 2005-2008.

La Unión Europea adoptó en el 2005 un plan de acción para las nanociencias y las nanotecnologías para el periodo 2005-2009, aprovechándose de una gran ayuda por parte de los estados miembros y del Parlamento Europeo. El séptimo programa-cuadro de Investigación y desarrollo tecnológicos ha atribuido 3,5 mil millones de euros a las nanotecnologías. Unas sumas sin precedente en la Historia y muestran la importancia de las esperanzas a nivel económico. Según la Comisión Europea, el potencial económico de las nanotecnologías asciende a unos miles de mil millones de euros de ingresos en un año de los cuales 5,8 a 20 mil millones se destinan al sector alimentario (2).

Se ve que las nanotecnologías están presentes en muchos sectores industriales, aunque que hoy en día, pocas personas son conscientes de ello.

En Julio del 2008, el Courrier international hablaba de que “más de 400 empresas repartidas en el mundo entero se interesaban por las nanotecnologías, sea a nivel de investigación, de desarrollo o de producción. Los Estados Unidos lideran seguidos por el Japón y la China” (3).

Muchos expertos en prospectiva anuncian que los avances en nanotecnologías van a cambiar radicalmente los materiales y los procedimientos utilizados para producir muchos de nuestros productos industriales y de nuestros bienes de consumo.

Es verdad que el avance tecnológico ejerce una verdadera fascinación en los que deciden, tanto en los medios económicos como en los políticos y sus expertos. Aunque haya que intentar quedarse con la cabeza fría frente a declaraciones que parecen futuristas o utopistas, hay que constatar que la irrupción de nanotecnologías en nuestra vida diaria es bien real y ocurre sin que lo sepamos.

En el 2007, el Woodrow Wilson International Center for Scholars publicaba una lista exhaustiva de todos los productos comercializados en Estados Unidos que contenían nanopartículas (más de 350 productos). Dos años más tarde, la misma institución ha constatado la presencia en el mercado mundial de más de 800 productos de consumo que incluían nanomateriales o nanopartículas.

Se encuentra una amplia gama de productos cosméticos, de salud o de higiene, de aparatos electrodomésticos, artículos de deporte, microelectrónica y también productos textiles, materiales de recubrimiento o de envoltura y, para acabar, productos agro-alimenticios (4). Estos productos no están necesariamente presentes en el mercado europeo pero, cuando la globalización esté en pleno desarrollo, se puede prever que se encuentren algún día aquí.

Actualmente, con nuestras legislaciones, no tenemos mucho la oportunidad de informarnos sobre la presencia de nanomateriales o del uso de nanopartículas en los objetos de consumo. En un documento reciente sobre los riesgos potenciales para la seguridad alimenticia de la aplicación de las nanotecnologías, la EFSA (autoridad europea para la seguridad alimenticia) reconoce no estar informada de la existencia de una base de datos sobre el uso de las nanotecnologías y de los productos que derivan de ellas y que están en el mercado europeo (5).

3. Razones serias para preocuparse

La cualidades y las características propias de las nanopartículas son, por definición, sus dimensiones ínfimas pero también sus propiedades físicas y químicas particulares que las distinguen de las partículas clásicas correspondientes. Son estas características precisamente las que sugieren a priori que las nanopartículas pueden entrañar efectos negativos para los sistemas biológicos:

A/ En el medio ambiente, la toxicidad de las partículas es inversamente proporcional a su tamaño; a partículas más pequeñas, mayor potencialidad tóxica.

B/ Todos los estudios publicados hasta hoy indican que los nanomateriales pueden afectar los comportamientos biológicos a nivel celular, subcelular y proteínico. Algunas nanopartículas atraviesan fácilmente el organismo, se depositan sobre los órganos diana, penetran en las membranas celulares, entran en las mitocondrias y pueden desencadenar reacciones nefastas (6).

C/ Las nanopartículas pueden atravesar las barreras biológicas, particularmente la barrera hematoencefálica que protege el cerebro y más generalmente las membranas celulares y la envoltura nuclear que encierra el genoma (7).

D/ Los mecanismos de defensa del organismo humano no son tan eficaces para eliminar las nanopartículas de los pulmones, del tracto gastrointestinal y de otros órganos que para partículas más gordas.

E/ La más grande superficie total presentada por las nanopartículas relativamente a su masa produce una más grande reactividad química. Hay un incremento de la producción de sustancias reactivas al oxígeno y ellas mismas dañan las macromoléculas biológicas (ADN, lípidos, proteínas…), perturbando así el funcionamiento celular (hiperproliferación, apoptosis, mutación). Estos fenómenos de estrés oxidativo están implicados en muchas patologías (arteriosclerosis, diabetes, enfermedades neurodegenerativas, cáncer…) y en los procesos de envejecimiento (8).

F/ Los órganos humanos más susceptibles de almacenar las nanopartículas son el hígado y, en menor repercusión, el bazo.

4. Las señales de alerta se multiplican estos últimos años.

Son asociaciones ecologistas y ciudadanas las que primero han llamado la atención sobre los riesgos para los seres vivos y para la sociedad del desarrollo de las nanotecnologías (9), más concretamente cuando las nanopartículas son susceptibles de entrar en el organismo humano. Es el caso de los cosméticos y de los productos de higiene corporal (10) y, más recientemente, de los productos que entran en el campo del sector alimenticio (11). Pero es justo decir que las señales de alerta procedentes de instituciones científicas no tecnofóbicas, ni con relaciones ecologistas, se han multiplicados desde el año 2004.

En el 2004, la Royal Society de Reino Unido accionaba la sirena de alerta sobre muchos vacíos en el conocimiento de los riesgos relacionados con las nanotecnologías. En Septiembre de 2005, el SCENIHR (Comité Científico Europeo sobre los riesgos emergentes o recientes para la salud) avisa sobre las insuficiencias en materia de toxicología y de ecotoxicología.

Para el CCNE (Comité de Consulta Nacional de Ética Francesa) las nanociencias son una disciplina que nos da las posibilidades de intervenir sobre el mundo. El CCNE recomienda que una información suficiente esté disponible sobre las temibles propiedades ambivalentes de los nanosistemas moleculares fabricados por el Hombre, ya que estos nanosistemas pueden atravesar las barreras biológicas y no ser actualmente biodegradables. Esto puede, fuera de indicaciones terapéuticas precisas, tener consecuencias graves para la salud.

El CCNE insiste sobre la responsabilidad de financiación por parte de la industria de investigación sobre los posibles riesgos, esto se considera como una prioridad ética.

En septiembre del 2007, el INRS (Instituto Nacional de Investigación y Seguridad- Francia-) pide una prevención más importante en los lugares de trabajo implicados en la producción y la manipulación de nanopartículas y de nanomateriales.

En un informe de julio de 2007, la U.S FDA (Administración de alimentos y medicamentos de EEUU) insiste sobre el hecho de que la farmacocinética y la farmacodinámica de las nanopartículas son diferentes de las de las partículas “normales” y constata que los estudios de toxicidad no lo toman en cuenta.

Julio de 2008: La AFSSET (actualmente Anses -Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria, de la alimentación, del Medio Ambiente y del Trabajo-) considera que los nanomateriales presentan un riesgo potencial para los trabajadores expuestos y preconiza la instalación de sistemas de aislamiento en las industrias. La experiencia del siglo pasado y los desastres ecológicos y humanos provocados por el no tomar en cuenta el principio de precaución (18) debería incitar los que deciden a nivel político y económico a escuchar estas preocupantes señales y, al menos, frenar la ola de nanoproducciones en curso. Pero hay que decir que no es así.

5. Las nanopartículas están entre nosotros.

Hoy en día, los dominios que tocan más directamente a nuestra intimidad, es decir los cosméticos y los productos de higiene corporal, las prendas y también la alimentación, están poniendo nuestro organismo en contacto con nanopartículas y nanomateriales. Por vía cutánea, por inhalación o por ingestión, las nanopartículas pueden entrar en nuestros órganos y en nuestras células.

A) Las nanopartículas se utilizan a menudo en los productos cosméticos:

– el dióxido de titanio (TiO2) es un colorante blanco en su estado normal que se vuelve transparente al pasar a estado nanométrico. Se usa ampliamente como agente protector anti-UV.

– el óxido de zinc (ZnO) es también es un buen agente protector anti-UV y también está presente en algunos productos de maquillaje. Asimismo, por sus propiedades antisépticas, se usa para los tratamientos de la piel.

– los fullerenos, moléculas de carbono compuestas de hexágonos y de pentágonos, se usan en óptica y en la elaboración de nuevos materiales aparentados a los polímeros con propiedades mecánicas y electrónicas no habituales. Pero también se encuentran en algunas cremas hidratantes.

Las pruebas que revelan una transmisión transcutánea de nanopartículas hacia el organismo son insuficientes y no concluyentes (como, por ejemplo, la existencia de TiO2 y ZnO en las cremas solares). Pero se alzan voces con argumentos de profesionales que defienden la existencia de esta transmisión en situaciones concretas. Aún así, serían indispensables trabajos complementarios, rigurosos y convergentes para extraer una conclusión precisa.

B) En el sector textil y de la confección son las nanopartículas de plata (Ag) las que reinan.

La plata es conocida desde la Antigüedad para sus cualidades favorables para la salud, en concreto, en la época de romanos y fenicios. Se sabe actualmente que la plata es bactericida, de ahí su uso en cocina (cubiertos y recipientes), un efecto debido al hecho de que este metal se ioniza lentamente. En su estado de nanopartícula, la tasa de ionización aumenta considerablemente, lo que lo convierte en un potente bactericida. Aquí también reside la explicación de su uso en el sector textil ya que la plata se introduce en las fibras para evitar los problemas de degradación relacionados con los microorganismos, como los olores de sudoración o la decoloración.

Según SIRRIS (Centro Colectivo de la Industria tecnológica belga) muchas marcas de calcetines y de medias integran esta tecnología, al igual que muchas prendas de deporte.

La tecnología plata (el uso de las nanopartículas de plata) es, evidentemente, indicada totalmente para los tejidos de uso médico. Es así como muchos fabricantes de vendajes han puesto en el mercado curas con partículas de plata, vendidas libremente en farmacias.

Otro uso indirectamente relacionado al textil es el de las lavadoras como las que fabrica Samsung con el modelo Silver Nano que genera iones de plata durante el lavado. Según sus fabricantes, esta tecnología permitiría que un lavado a 30°C fuera tan eficaz como uno a 90°C.

Según SIRRIS el mercado de las aplicaciones nano en el textil debería multiplicarse por 10 entre los años 2009 y 2012 con novedades en prendas, tejido de hogar, sector médico, deporte, campo militar y textiles industriales.

C) En la alimentación los principales usos relatados en la literatura especializada y por los especialistas de las nanotecnologías son los siguientes: 

– Materiales nanoestructurados destinados a estar en contacto con los alimentos. Estos materiales se refuerzan con nanopartículas u otros componentes concebidos para interactuar con el alimento o también películas de envoltura con una superficie constituida por nanomateriales o por una nanoestructura.

– Ingredientes alimenticios nanodimensionados con el objetivo de reforzar el sabor, modificar la textura o la consistencia.

– Ingredientes a escala nanométrica, nanoencapsulados o no; se trata de aditivos (colorantes o conservantes) o auxiliares de producción.

– Biodetectores para el control de calidad de los alimentos durante el almacenamiento o el transporte.

– Usos indirectos relacionado con el desarrollo de pesticidas y abonos nanodimensionados así como medicamentos veterinarios. Todos estos usos están ya en aplicación o en proceso, pero las perspectivas descritas por los promotores de las nanotecnologías hablan de su existencia en futuro cercano lo que hace muy poco se consideraba ciencia ficción.

Multinacionales de la alimentación como Kraft, Unilever o Nestlé están involucrados en el desarrollo de procedimientos nanotecnológicos con el fin de modificar la estructura de los alimentos. Kraft está poniendo a punto bebidas interactivas que, gracias a nanocápsulas, cambian de color y de sabor cuando uno las sacude. También está en proceso de concepción el proyecto de una nanopizza milagro que, según la temperatura de cocción elegida en microondas, tendría un sabor diferente gracias a los nanoaditivos liberados (Napoli, Funghi…).

Más de 200 empresas alimentarias invierten actualmente en las nanotecnologías.

La Comisión Europea considera que en el año 2010, el potencial económico del sector de los nanoalimentos debe haber alcanzado entre 5,8 y 20 mil millones de euros (21). En cuanto a la realidad actual, los ejemplos anteriormente mencionados permiten hacerse una idea de la situación.

Un polvo constituido de nanopartículas de calcio y de magnesio se comercializa como complemento alimenticio, de esta manera se obtiene una mejor absorción en sangre de ambos elementos.

Nanopartículas de licopeno sintético (colorante considerado como inofensivo en su estado natural), son comercializados en Europa por BASF y utilizados con toda legalidad como aditivo como si se comportara de la misma manera al natural que le corresponde (E160 d), lo que no está demostrado para nada.

En el mercado ya se pueden encontrar botellas de cerveza de polietileno (PET) en las cuales se han incorporado nanopartículas de arcilla (para mejorar la impermeabilidad), contenedores alimentarios de polipropileno incluyendo nanoplata (para el efecto bactericida) y películas de envoltura incluyendo nanopartículas de oxido de zinc o de dióxido de titanio (para bloquear los UV).

La tasa de migración de las nanopartículas presentes en contacto con los alimentos todavía se desconoce así como los niveles de exposición del consumidor.

Esta situación ha provocado que en el 2006 se produjera una advertencia por parte del IFST (Instituto de la Ciencia de Alimentos & Tecnología) en una publicación, valorando las aplicaciones de las nanotecnologías en la alimentación e insistiendo sobre los fallos o los vacíos de la legislación europea (22).

El informe publicado por la EFSA (Autoridad europea para la seguridad alimentaria) sobre los riesgos potenciales relacionados con el uso de las nanotecnologías en la alimentación (5) confirma ampliamente la falta de conocimiento actual sobre los efectos potenciales y los impactos de materiales nanodimensionados en la salud humana y en el medio ambiente. El comité científico de la EFSA insiste sobre el alto grado de incertidumbre de toda valoración actual del riesgo en este campo. Asimismo, recomienda: el desarrollo de métodos de detección y de medidas de nanomateriales en los tejidos biológicos; realizar una observación detallada del uso de las nanotecnologías en el campo alimentario; valorar la exposición de los consumidores; y la difusión de la información sobre la toxicidad de los nanomateriales.

Algunos estudios relativos a las diferentes nanopartículas a la cuales estamos ya expuestos han sido publicados en revistas científicas. Se resumen a continuación los principales datos obtenidos.

Indicios de la nocividad de las nanopartículas habituales. 

1. (TiO2) Dióxido de titanio

– El dióxido de titanio está considerado como biológicamente inerte en su forma bruta y se usa como aditivo alimenticio (E171). Pero experimentaciones in vitro demuestran que, en su estado de nanopartícula o de partícula de unos 100 nm, el TiO2 daña el ADN, desorganiza las funciones celulares, interfiere en las actividades de defensas inmunitarias y, absorbiendo fragmentos bacterianos, les hace atravesar la pared intestinal, lo que puede provocar una inflamación (23).

– Una simple dosis elevada de TiO2 causa lesiones importantes en los riñones y en el hígado de ratones hembras (24).

2. (ZnO) Óxido de zinc

– El óxido de zinc se conoce desde principios del siglo XX. Los obreros de las fundiciones han desarrollado inflamaciones pulmonares como consecuencia de una exposición a humos (que contenían partículas muy finas – 60nm – de ZnO)
– Experiencias en vivo analizando 4 especies animales (rata, coyote, conejo y hombre) expuestos a estos mismos humos han confirmados datos empíricos antiguos; estudios in vitro han permitido precisar los mecanismos fisiopatológicos implicados (25).

3. Ag Plata

Las nanopartículas de Ag son toxicas para las bacterias pero también para las células de los mamíferos (estudios in vitro) y las células germinales. Vertidas en el medio ambiente también son peligrosas para las bacterias que quitan los nitratos del suelo (que desarrollan un papel esencial) y se acumulan a lo largo de la cadena alimentaria (26). Estos estudios no permiten en ningún caso concluir su inocuidad, más bien al contrario ya que tienden a confirmar las dudas en cuanto al perjuicio que pueden ocasionar las nanopartículas ya utilizadas en muchos campos.

6. El mercado hace la ley.

La situación expuesta más arriba debería llamar la atención del ciudadano pero también, y en primer lugar, de los responsable políticos, sin olvidar a los responsables económicos.

Entonces, hay que comprobar que actualmente tanto en la Unión Europea como en todos los países industrializados, existe una ausencia total de legislación específica que defina un cuadro para la puesta en el mercado de nanomateriales y de productos que los contengan.

A continuación, el cuadro I presenta un estado actual de la legislación europea que debería adaptarse y tomar en cuenta las particularidades de las nanopartículas y de los nanomateriales.

                        REGLAMENTACIONES EUROPEAS APLICABLES
PERO NO ADAPTADAS A LOS NANOMATERIALES NI NANOPARTÍCULAS

Dónde se escuentran los vacíos legales1 .Reglamento CE/1907/2006 “Reach”. No toma en cuenta el tamaño de las partículas para la valoración de los riesgos.2. Directiva 98 /8/ EC sobre las biocidas. No incluye las nanopartículas de plata utilizadas como antibacterianos, y, por lo tanto, biocidas.
3. Directiva-cuadro 2000/76/CE. No toma en cuenta los efectos sobre el agua de los nanocontaminantes.
4. Reglamento 258/97/CE. No está prevista la toma en cuenta de la inclusión de nanopartículas en los nuevos alimentos y los nanomateriales o en los nuevos ingredientes alimentarios.
5. Directiva 94/36/CE sobre los colorantes. no prevé la toma en cuenta de los colorantes incluyendo nanomateriales (ej. TiO2) o el uso de nanopartículas en los alimentos.
6. Directiva 95/2/CE sobre también los aditivos alimenticios sin ser colorantes ni edulcorantes. Tampoco están previstas las nanopartículas en esta reglamentación.
7. Reglamento 1935/2004 sobre los materiales y los objetos destinados a entrar en contacto con los alimentos. No están previstas las nanopartículas ni los nanomateriales.
8. Reglamento sobre el etiquetaje. Ausencia de obligación de indicar el carácter nano de posibles componentes.
9. Reglamento 1934/2004 sobre la trazabilidad de los alimentos. No se habla del carácter nano de posibles componentes.
10. Directiva 2003/15/CE. Ausencia de valoración específica sobre los ingredientes nano de los cosméticos. No aparece tampoco sobre las etiquetas.

No se ofrece ninguna información sobre la presencia de nanopartículas en los productos de consumo. Y tampoco existe ninguna obligación de etiquetaje específico pero se puede sospechar la presencia de un freno generalizado a dar una información, aunque sea mínima, que permita al consumidor elegir.

Es el tema precedente de los transgénicos, o la actitud negativa de los consumidores frente a ésta, lo que ha frenado su puesta en el mercado europeo. De igual manera, este tema está seguramente implicado en la actitud frente a las nanotecnologías.

Hay un gran riesgo de asistir a una invasión del mercado por parte de las nanopartículas a causa de la ausencia de debate sobre los riesgos que implican. Sería el escenario de un nuevo desastre, similar al del amianto pero probablemente más grave; en el sentido de que las nanopartículas se pueden usar en todos los campos de actividades.

7. Las nanopartículas y el medio ambiente: ¿otro tema desconocido?

Según la técnica de fabricación y el uso que se realiza de los nanoproductos, las nanopartículas pueden ser liberadas en mayor o menor cantidad en agua y/o aire y, como consecuencia, contaminar los suelos y las aguas subterráneas. Aunque las nanopartículas estén integradas en productos fabricados y duraderos (como artículos de deporte o componentes electrónicos), una vez finalice la vida útil de estos productos y se desechen, las nanopartículas se encontrarán en el medio ambiente y constituirán una nueva clase de contaminantes no biodegradables. Su comportamiento a largo plazo y sus efectos sobre los ecosistemas son difíciles de prever sin experimentación previa. A lo mejor, las nanopartículas formarán conglomerados de tamaño clásico que se podrán tratar como los desechos industriales habituales. A día de hoy los estudios son escasos e insuficientemente profundos como para poder obtener resultados concretos.

Es difícil convencer a los científicos o a los financieros de sostener estudios de impacto sobre el medio ambiente. El retorno inmediato sobre inversión para un estudio que demuestre que se pueden usar nanomateriales para tratar una enfermedad, por ejemplo, es más importante que la recompensa obtenida por un descubrimiento de los efectos patógenos de un nanomaterial.
Vicky L.Colvin (28).

Contaminación atmosférica

Nos encontramos en una situación que carece de precedentes sobre la contaminación atmosférica de nanopartículas, por lo que la opción pasa por tomar los contaminantes conocidos como referencia de una situación hipotética en la que las nanopartículas podrían actuar de forma similar. Son los trabajos relativos a la contaminación atmosférica causada por partículas ultrafinas (menos de 100 nm) emitidas por los motores diesel (nanopartículas de carbono) y por algunos procedimientos industriales los que han contribuido a la polución atmosférica (ZnO, silicatos…). El documento publicado por el INRS en 2007, dirigido por Benoît Hervé Bazin, realiza un exhaustivo trabajo de investigación en este campo (15).

Contaminación de los suelos

La gran reactividad de las nanopartículas implica que la probabilidad de verlas combinarse con elementos presentes en el suelo de la tierra es grande y entonces se puede concebir perfectamente que aparezcan nuevos compuestos tóxicos. Aunque no se sabe mucho de este asunto por la falta casi total de estudios.

Contaminación de las aguas

Al igual que los contaminantes organoclorados producidos en los países industrializados se han encontrado en concentraciones significativas en el hielo polar, se puede imaginar que el ciclo del agua transporta nanocontaminantes sobre todo el planeta. ¿ Tienen las nanopartículas la capacidad de modificar la distribución de los contaminantes en las napas freáticas por su efecto sobre la percolación? La pregunta está todavía sin respuesta pero el caso de la nanoplata nos muestra que el problema es importante.

¿Será posible la decontaminación?

Un probable escenario sería el de una contaminación general del medio ambiente por algunas nanopartículas. ¿Existen posibilidades reales de decontaminación? Los especialistas están de acuerdo con la extrema dificultad de conseguir esta operación. En el caso del agua para beber, se pueden contemplar técnicas de centrifugado o de ultrafiltración pero sólo para tratar pequeñas cantidades ya que son técnicas demasiado caras para tratamientos a gran escala (27). En el caso de la contaminación atmosférica, las empresas implicadas en nanotecnologías intentan poner a punto filtros de protección respiratoria pero la eficacia de los sistemas testados hasta hoy no ha sido confirmada.

8. Conclusiones.

Toda la información recabada hasta la actualidad sobre los datos que se conocen sobre las propiedades intrínsecas de las nanopartículas y de los nanomateriales, y sobre su comportamiento potencial en los organismos vivos y en los ecosistemas, conducen a que se considere irresponsable e inaceptable permitir la introducción de nanopartículas y de nanomateriales en ciertos productos de consumo humano con el riesgo que supone su penetración en el organismo humano.

Desde noviembre de 2006, el GRAPPE ha contactado con responsables políticos belgas y la prensa para avisar de los riesgos que presenta el uso de nanopartículas en algunos productos cosméticos y de higiene corporal. La verdad nos obliga a decir que su llamada se ha quedado sin respuesta. La única respuesta enviada por responsables políticos fascinados por el avance técnico y respaldada por los medios de comunicación es un mensaje entusiasta sobre las promesas de las nanotecnologías. Sobre las incertidumbres y los riesgos se han quedado mudos.

Hoy en día, esencialmente por el hecho de la globalización galopante, no es solamente el sector textil sino también el sector alimentario, el que nos pone en contacto directo con las nanopartículas sin que lo sepamos. El peor efecto es que ninguna información, aún viniendo de los productores y de los distribuidores, se pone a disposición de los consumidores. Es verdad que nada les obliga. Sin duda el miedo a provocar una reacción de rechazo es más fuerte que la preocupación por permitir una verdadera elección.

El GRAPPE sólo puede repetir sus propuestas pasadas, con más insistencia y quizás con más posibilidades de ser escuchadas.

Además, es inútil contactar con todas las categorías de interlocutores directamente implicados en la problemática de los riesgos:

– Los sindicatos. Saben que los trabajadores enfrentados a la producción de nanomateriales están en primera linea de exposición a nanopartículas.

– La comunidad científica. Posee una gran responsabilidad con la población y a las generaciones futuras y que no puede quedarse sólo en un papel de acompañamiento, más o menos crítico, de un desarrollo tecnológico y comercial precipitado.

– Las empresas. Frente a una legislación laxa, son responsables de la inocuidad de productos que ponen en el mercado. El precedente del amianto se tiene que recordar con insistencia.

– Las asociaciones de protección del medio ambiente y la salud. Tienen un papel esencial de transmisión de la información y de presión sobre los poderes políticos.

El GRAPPE recuerda que pide la adopción de una moratoria sobre la puesta en el mercado de productos manufacturados que contengan nanopartículas o nanomateriales susceptibles de ser inhalados, ingeridos o absorbidos por vía cutánea (la clausula de resguardo puede ser utilizada a nivel nacional mediante la autoregulación estatal, frente a la Unión Europea cuyo arsenal legislativo destaca por su laxitud —ver el apartado 6—).

Los productos ya comercializados hoy en día deberían ser sacados del mercado hasta que su inocuidad para el hombre y los ecosistemas se hayan comprobados. De todas formas, un etiquetaje distinto tiene que ser obligatorio.

El GRAPPE lanza una llamada a todos los responsables políticos para que hagan todo lo posible para que la legislación europea tome en cuenta de manera específica los riesgos relativos a las nanopartículas, como lo piden la mayoría de los especialistas en el asunto.

9. Los efectos que engloban el uso de las nanotecnologías no se limitan a la problemática de los riesgos para la salud humana y del medio ambiente.

Si el presente dossier se dedica esencialmente a la presentación de la problemática de los riesgos para la salud que implica la diseminación y la absorción de nanopartículas por el organismo humano, es ante todo porque hay un peligro inmediato. Se trata de suscitar una reacción popular para intentar combatir este peligro.

Pero el problema es mucho más amplio. Las nanotecnologías constituyen un gran abanico de técnicas que permiten manipular la materia a una escala de una mil millonésima parte de metro. A esta escala, la materia sólo se ve con potentes microscopios “atómicos”. La enorme potencia de las nanociencias reside en su capacidad para hacer converger tecnologías dispares que a esta escala pueden llegar a interactuar.

Con aplicaciones que incluyen todos los sectores de la industria, la convergencia tecnológica a escala nanométrica se convertirá en la plataforma estratégica para el control mundial de la industria manufacturera, de la alimentación, de la agricultura y de la salud(29). Esta convergencia de las tecnologías explícitamente programada por los Estados Unidos con objetivo de “mejora de las realizaciones humanas” está también preconizado por la Unión Europea, aunque en palabras más prudentes (30).

Cuando uno se adentra en un terreno donde la frontera entre el vivo y el inanimado se vuelve borrosa, y donde se piensa en modificarlo, programar o controlar los comportamientos humanos, las herramientas democráticas tradicionales parecen muy poco adaptadas sino ineficaces. El debate no puede quedar en manos de responsables políticos que se guían por su afán de poder ya que puede provocar una situación devastadora e implicar a la sociedad entera.

Este debate debe producirse de forma exógena e independiente de la investigación y, de forma gradual primero teorizar para luego experimentar a gran y pequeña escala. Lo que se puede decir es que estamos muy lejos todavía de esta situación ideal.

IMÁGENES

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BIBLIOGRAFÍA

(1) Nanotechnology; a report of the U.S Food and Drug Administration; nanotechnology Task Force, 25 juillet 2007. Web:  www.fda.gov/ScienceResearch/SpecialTopics/Nanotechnology/default.htm

(2) Philippe Martin: nanotechnologies: perspectives de la Commission européenne; Nanoforum du CNAM; Paris, 7 février 2008.

(3) Courrier International n° 921: “Des nanos dans nos vies”; 26 juin-2 juillet 2008

(4) Woodrow Wilson International Center for Scholars: “A Nanotechnology Consumer Products Inventory” ; déc. 2006.

(5) Scientific opinion of the Scientific Committee on a request from the European Commission on the Potential Risks from Nanoscience and Nanotechnologies on Food and Feed Safety ; the EFSA Journal (2009) 958, 1-39.

(6) A.Nel, T.Xia, L.Mädler et N.Li; Toxic potential of materials at the nanolevel; Science, vol. 311, 3 février 2006.

(7) CCNE (Comité consultatif national d’éthique); avis n° 96 sur les questions éthiques posées par les nanosciences, les nanotechnologies et la santé; Paris, février 2007.

(8) G.Oberdörster et al. ; Nanotoxicology : an emerging discipline evolving from studies of ultrafine particles ; University of Rochester, 2005.

(9) ETC group Action group on erosion technology and concentration, Winnipeg, Canada. Web: www.etcgroup.org/es/node/5262

(10) Friends of the Earth; Nanomaterials, sunscreens and cosmetics : small ingredients, big risks, 2006.

(11) Friends of Earth Australia, Europe and USA : “Out of the laboratory and on to our plates; a report by G.Miller and Dr Rye Senjen, mars 2008.

(12) The Royal Society and The Royal Academy of Engineering: Nanosciences and nanotechnologies; July, 2004. www.nanotec.org.uk/finalReport.htm

(13) SCENIHR (Comité scientifique européen sur les risques pour la santé émergents ou nouvellement étudiés): opinions sur la sécurité des nanotechnologies.

(14) CCNE (Comité consultatif national d’éthique) voir réf 6

(15) B.Hervé-Bazin: les nanoparticules: un enjeu majeur pour la santé au travail? Avis d’experts; INRS et EDP Sciences, 2007.

(16)  Nanotechnology; a report of the U.S Food and Drug Administration; nanotechnology Task Force, 25 juillet 2007. Web:  www.fda.gov/ScienceResearch/SpecialTopics/Nanotechnology/default.htm

(17) AFSSET recommandations; juillet 2008.

(18) Eur.Environnement Agency: Late lessons from early warnings: the préautionary principle 1896-2000; environmental issue report n° 22, Copenhagen, 2001.

(19) Sirris; www.sirris.be

(20) Ursel Fuchs; Quel avenir pour l’alimentation? Nanoaliments, aliments OGM, aliments fonctionnels: ce que l’industrie va mettre demain dans nos assiettes; Horizons et débats; avril 2008.

(21) Philippe Martin: nanotechnologies: perspectives de la Commission européenne; Nanoforum du CNAM; Paris, 7 février 2008.

(22) IFST (Institute of Food Science and Technology): Nanotechnology; information statement; février 2006. Web: www.ifst.org 

(23) Friends of Earth Australia, Europe and USA : “Out of the laboratory and on to our plates; a report by G.Miller and Dr Rye Senjen, mars 2008.

(24) Wang J et al: acute toxicity and biodistribution of different sized titanium dioxide particles in mice after oral administration; toxico. Letters 168 (2); 2007.

(25) D.Lizon in 14 p. 350-353

(26) R.Senjen: “Nanosilver-a threat to soil, water and human health?” –Friends of the Earth Australia; mars 2007.

(27) Annabelle Hunt: ”Nanotechnology; small matter, many unknows”; Swiss Reinsurance Company; 2004.

(28) Vicky Colvin: “Responsible Nanotechnology: looking beyond the good news”, nov.2002. Web:  www.eurekalert.org

(29) Hope Shand et Kathy Jo Wetter: la Science en miniature: une introduction aux nanotechnologies; in L’Etat de la Planète 2006; Worldwatch Institute; 2006.

(30) Nordmann A: Technologies convergentes- façonner l’avenir des sociétés européennes; Rapport du groupe d’experts de haut niveau; Commission européenne, Eur 21357-Fr, 2005.

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