PASCALE PECH: “El bebé tiene todo el derecho y el deber de llorar”

por | 1 Sep 2020 | Osteopatía, Reportajes

Durante más de 25 años, centenares de niños han pasado por las manos de Pascale Pech. Osteópata (nº col. 29 en el ROE), Fisioterapeuta (nº col. 8750) y profesora de Osteopatía desde hace más 15 años en la ECO, Escuela del Concepto Osteopático donde ha formado (y sigue haciéndolo) a futuros osteópatas de este país. Además, es máster en Nutrición y tiene formación en Reflexología, Fitoterapia, Aromaterapia, Musicoterapia y Arteterapia.

Una variada y diversa formación es lo que permite a Pascale Pech el ejercicio de la Osteopatía desde un completo enfoque global utilizando diferentes herramientas a su alcance para el tratamiento y cuidado de la salud de sus pacientes. Pero, utilizando las propias palabras de los padres de bebés y niños que visita, lo que realmente diferencia a Pascale Pech es el alma con la que trabaja con los más pequeños. Es un don que pocas personas poseen.

En esta entrevista, nos centramos en el ejercicio de la profesión de Pascale Pech concretamente en el área de Osteopatía pediátrica y abordamos algunas de las dudas que se plantean en consulta y las preocupaciones más frecuentes de los padres y madres de bebés y niños .


ÍNDICE DE LA ENTREVISTA

Diferencia entre Osteopatía pediátrica y Osteopatía en personas adultas.
¿La recuperación de un bebé o un niño podría ser más rápida que la de un adulto?
¿Desde qué edad se puede tratar a un bebé con Osteopatía pediátrica?
Signos en el bebé o en el niño que indiquen a los padres que deben acudir al osteópata.
¿La Osteopatía pediátrica puede percibir futuros problemas que todavía no son visibles?
Signos no-físicos o comportamientos que indiquen a los padres que deben acudir al osteópata.
Importancia de los padres o acompañantes en una visita de Osteopatía pediátrica.
¿La Osteopatía pediátrica duele? ¿Es molesta? ¿Es segura?
¿La Osteopatía puede ayudar a niños que lleven ortodoncia?
Otros trastornos de la conducta en los que la Osteopatía pediátrica ayudaría.
Opinión de la relación entre Osteopatía pediátrica y el autismo.
¿Es recomendable ir al Osteópata sólo cuando el bebé o el niño tiene un problema o incluso cuando está bien?
Cantidad de sesiones necesarias para que un bebé o un niño mejore.
Visita de Osteopatía cuando el bebé o niño tiene fiebre.
Después de una sesión de osteopatía pediátrica: efectos, aparición o ausencia de ellos, duración…
Pruebas médicas del bebé o niño.
Método Armoniom.
Preguntas al inicio de una visita de Osteopatía pediátrica.
Elementos a evaluar en un niño o un bebé en consulta.
Recomendaciones en cuanto a acompañamiento familiar en Osteopatía pediátrica.




– ¿En qué se diferencia, en cuanto a tratamiento, la Osteopatía pediátrica de la Osteopatía en personas adultas?

El niño es una entidad aparte y, evidentemente, las técnicas tienen que estar adaptadas a la estructura de un bebé. Un bebé está mucho más libre a nivel de sus líquidos y la respuesta es mucho más potente, más efectiva. Con ellos, se suelen utilizar técnicas muy suaves, porque se consigue una respuesta inmediata y, además, son técnicas que corresponden a la fluidez de los huesos que se están formando y desarrollando. Estas técnicas están adaptadas a esta transformación, que es muy potente en el bebé. En los más pequeños, los huesos se están desarrollando y las técnicas adaptadas a ellos permiten equilibrar todas las zonas de densidad o de…. atasco a nivel de los tejidos, por decirlo de alguna manera.

– Entonces, por lo que dices, ¿se podría considerar que la recuperación de un bebé o un niño podría ser más rápida que la de un adulto?

Hay mucho más potencial en el bebé. Entonces, efectivamente, los resultados pueden ser más espectaculares, a veces. Lo que pasa también es que, en el adulto, se pueden utilizar técnicas llamadas de escucha o técnicas cráneo-sacrales que dan muy buenos resultados.
Sí que es verdad que, a no ser que el adulto haya sido capaz de mantener su cuerpo y su mente tan fluidos como los de un bebé, en él quizás tenemos menos potencial. Depende de los casos.

– ¿Desde qué edad se puede tratar a un bebé con Osteopatía pediátrica?

Por mi experiencia, no voy a hablar de la de los demás, se puede empezar ya desde recién nacido. Yo suelo visitar a los bebés tras una semana de haber nacido, diez días… No hay ningún problema.

– ¿Incluso uno o dos días después de nacer?

Se podría considerar, sí.

– ¿Hay algún síntoma en el bebé o en el niño, o algún signo revelador, que indique a los padres que deben acudir al osteópata?

Bueno, primero: todo lo que es como falta de movilidad o “deformaciones” de los huesos. Estoy pensando, concretamente, en las plagiocefalias que son a veces por un exceso de apoyo, repetido en el tiempo, sobre una parte del cráneo. Entonces el bebé se encuentra con una cabeza aplanada en una de sus partes y es lo que se llama plagiocefalia. Éste es uno de los temas por los cuales los padres deberían acudir. Hay que pensar que, debajo del hueso del cráneo, está el sistema nervioso, por eso es muy importante que haya una buena movilidad a nivel del cráneo para que todo vaya funcionando bien.

Otra razón bastante clásica son los cólicos y dolores de barriga que pueden sufrir los bebés y que son un motivo habitual de consulta, porque la osteopatía les puede ayudar.

También frenillo. Se habla muy a menudo de cortar el frenillo porque al bebé le cuesta tomar pecho. Pero también se puede hacer un trabajo en Osteopatía para equilibrar las tensiones que están a nivel de la lengua y los desequilibrios a nivel de la succión. Así, a veces, permite evitar intervenciones como cortar el frenillo y cosas parecidas.

Más cosas de bebés puede ser la mala asimilación: el bebé no coge peso y puede deberse a desequilibrios a nivel del nervio vago, por ejemplo. En estos casos, el niño vomita mucho, regurgita… y entonces le cuesta coger peso, porque está siempre echando lo que ha consumido. Es otra razón.

Diría que todo lo que he dicho son razones funcionales, pero el bebé también puede nacer, desafortunadamente, con enfermedades o anomalías en su desarrollo como parálisis cerebral u otros temas que hacen que también la Osteopatía le vaya a ayudar, aunque haya una enfermedad ya etiquetada.

A ver qué más… temas respiratorios. Se puede intervenir mediante fisioterapia respiratoria y la Osteopatía tiene un papel muy interesante también a este nivel respiratorio para ayudar al bebé a encontrarse mejor.

Que no se me olvide tampoco… en todos los casos de otitis u otitis con pérdida de audición. Justamente hoy tengo un resultado, diagnosticado desde ayer, de una niña que he tratado durante varias sesiones: ella tenía un déficit de audición, le mandé hacer pruebas y con tratamiento ha recuperado casi el 100 %. Entonces es una muy buena razón para tratar con Osteopatía.

También estoy pensando que funcionó súper bien con un niño que era a nivel de audición, pero además se le quebraba la voz. A nivel de las cuerdas vocales, él forzaba mucho para hablar y no le salía bien el sonido. Con el tratamiento osteopático, hemos conseguido un resultado muy bueno para que él coloque bien su voz.

– El caso de la niña con otitis es interesante… ¿es posible que, como osteópata, en una consulta de Osteopatía pediátrica, puedas ver futuros problemas o afecciones que todavía no son visibles?

Sí, totalmente. Es decir, lo que detectamos en la estructura de un bebé nos puede dar indicaciones, si no está tratado, de una evolución posible. Lo que no podemos, evidentemente, es ni poner etiquetas ni definir a ese niño. Eso sería un error, pero lo cierto es que estoy convencida de que cuando tratamos y equilibramos, entonces llegamos a evitar desajustes del desarrollo mental, emocional o de la estructura, a nivel físico. Regulamos y así evitamos problemas más adelante.

– Todos los que has mencionado son signos visibles a nivel físico, pero a nivel no-físico, de comportamiento o actitud, ¿cuáles serían esos signos?

Sí, por ejemplo, un bebé que llore mucho y no haya manera de calmarlo, que grite, que sea muy nervioso, que esté muy agitado, o que no se relacione, que rehuya la mirada… Todos estos son signos de que el bebé no está bien, que hay algo que tomar en cuenta. También hay que pensar que el niño se encuadra en una unidad familiar: padre, madre y bebé, sería la base mínima. Entonces, el niño es como la expresión del funcionamiento de esa familia y, si presenta signos de incomodidad, puede ser también porque tenemos que hablar o explorar cómo funcionamos los padres: por ejemplo, puede haber mucha inquietud entre los padres y el pequeño lo va a manifestar porque no estará relajado o estará algo incómodo. Es justamente eso lo que nos tiene que hacer pensar que quizás va más allá de simplemente un bebé agitado que llora, hay que explorar temas de la familia.

– Por lo tanto, los padres o los acompañantes juegan un papel muy importante en el entorno de una visita osteopática…

Sí, claro. A mí, personalmente, me permite observar si hay cosas que no cuadran y que no funcionan bien. Y esto me da explicaciones quizás a comportamientos o cosas que luego voy a observar en el bebé.

– En cuanto a la visita de Osteopatía pediátrica, ¿duele? ¿es molesta? ¿es segura?

El tratamiento es seguro. Les puede molestar, pero doler, en principio, no. Ahora bien, que un bebé o un niño manifieste que no quiere que le toquen o parecido… es otra cosa. Finalmente, es uno de los temas que vale la pena explorar para ayudar a este niño o a este bebé. Si mejoramos la relación que tienen con el tacto, mejoramos muchas cosas en ellos y les aportamos tranquilidad.

– Una pregunta muy concreta, ¿la Osteopatía puede ayudar a niños que lleven ortodoncia?

Sí, DEBE ayudarlos. Es decir, habría que informar realmente a la gente de que la ortodoncia crea como desequilibrios o bloqueos en el sistema cráneo facial y en el sistema otorrinolaringológico, y esto tiene repercusiones a nivel de toda la columna, de toda la estructura. Así que es súper importante que, cuando haya un tratamiento de ortodoncia, éste esté acompañado por sesiones regulares de osteopatía para comprobar que, por ejemplo, no aparezca una escoliosis, o que aparezcan desajustes a nivel de la postura .Y, sobre todo, ir liberando paulatinamente las tensiones que va creando la ortodoncia. Con un tratamiento adaptado de Osteopatía podemos ir liberando y haciendo que el niño se encuentre mejor a nivel de la movilidad de su cuerpo, pero también hay que pensar que las tensiones se pueden manifestar a nivel nervioso y entonces el niño puede estar más incómodo a nivel emocional, por ejemplo. El hecho de liberar todas estas tensiones lo va a ayudar también a este nivel y esto favorecerá la eficacia del tratamiento de ortodoncia.

Por otro lado, hay tratamientos de ortodoncia y tratamientos de ortodoncia… Hay unos que son más respetuosos con la estructura del niño, con su ser, y otros que menos. A veces, cuando un niño llega con un tratamiento de ortodoncia ya puesto, nuestro papel simplemente es acompañar. En otros casos, puede ser aconsejar antes de ir a un Ortodoncista cuando nos piden nuestra opinión. En esta situación, yo suelo orientar a métodos que son tipo Planas, que es un método muy respetuoso con la función mayor de los dientes que es la la masticación. Este es el tratamiento que yo suelo recomendar.

– ¿Esa sería tu preferencia: un asesoramiento antes de implantar un sistema de ortodoncia, mejor que tratar cuando la ortodoncia ya está puesta?

Bueno, sí, porque, si los padres me hacen caso, entonces se orientan hacia un método concreto, como he comentado. Y como este método es más respetuoso en el ámbito funcional, tenemos menos consecuencias a nivel de las tensiones que se van creando. Así que es realmente como una colaboración.

– Ya has mencionado algunos, como un niño huidizo o con problemas con el contacto físico, pero ¿qué otros tipos de trastornos de la conducta se tratarían con Osteopatía pediátrica?

La ansiedad en niños, problemas de sueño, temas de celos también…
Finalmente, un poco todos los trastornos del comportamiento pueden ser tratados con Osteopatía e incluso con mi tratamiento específico Armoniom. Se pueden mencionar todos los trastornos a nivel nervioso y del comportamiento porque todos pueden tener una respuesta muy favorable con un tratamiento Osteopático. A partir del momento en el que ayudamos a que la persona se reencuentre su centro, automáticamente hay muchas cosas que se van a ir regulando.

– ¿Cuál sería tu opinión sobre lo que puede ayudar o hacer la Osteopatía pediátrica en relación con el autismo?

Los resultados que yo he tenido con niños autistas son como de más apertura. Es decir, en vez de estar como encogidos en su mundo, la Osteopatía favorece primero el centraje, el niño se encuentra más equilibrado; y luego, en consecuencia, más abierto. Lo he observado en niños donde se consigue una mejora de la comunicación y de la interacción. Esto luego también depende de cada niño. No solamente uso Osteopatía en estos casos, sino que a veces acompaño con homeopatía, flores de Bach u otras técnicas y todo esto permite tener buenos resultados.

– Pascale, ¿crees que es recomendable ir al Osteópata sólo cuando el bebé o el niño tiene un problema o incluso cuando está bien?

Puede venir cuando está bien para hacer un repaso para ver si está creciendo bien, si va todo bien…

Y, en un recién nacido, una primera visita es buena para ver si podemos detectar posibles traumatismos causados precisamente por el parto o por la manera en la cual nació. Así, se permite detectar muy pronto cualquier problema y tener la oportunidad de corregirlo para que no haya consecuencias posteriores en este niño o bebé.

– ¿Cuántas sesiones son necesarias para que un bebé o un niño mejore?

Depende de lo que tiene y de su fuerza innata. Hay que pensar que, en Osteopatía, algo que hacemos es permitir la expresión de autocuración del cuerpo. Y de esto cada uno está dotado de alguna manera: hay personas que tienen una mejor fuerza innata que otras. Dependiendo de ello, la respuesta será más o menos eficaz.

Pero para dar una media…
Por ejemplo, cuando vienen para cólicos, son unas tres sesiones. Quizás a la primera ya estará bien, pero al menos tres sesiones para tener un resultado.
Cuando se trata de plagiocefalia puede ser más largo. Hay que actuar muy rápidamente: en los tres primeros meses es cuando tenemos más potencial de respuesta y de realmente cambiar la estructura. Esto hace que quizás las sesiones sean más repetidas durante estos tres primeros meses. Por ejemplo, cada 15 días o tres semanas; para después poder espaciar las sesiones hasta que la movilidad que notamos a nivel del cráneo sea la correcta.

– ¿Crees que los padres pueden llevar a un bebé o un niño a una sesión de Osteopatía pediátrica si tiene fiebre?

Para mí, no. A mí no me parece correcto hacer esto porque, en un proceso de fiebre, podemos obtener un efecto que el niño no va a poder aguantar, podemos quizás empeorar un caso.

Hay algo que sí que va al revés. Es decir: después de un tratamiento podemos tener una reacción en el niño y puede pasar un episodio de fiebre después de una sesión, un pequeño episodio infeccioso.
Esto puede pasar: es como el hecho de abrir un grifo de algo que estaba allí como incubando y que sale, esto yo lo considero como algo positivo. Pero cuando el bebé o el niño tiene fiebre sin sesión, yo prefiero esperar un poco. Quizás a veces puedo aconsejar homeopatía o complementos, depende de cada caso, para ayudar a gestionar. Pero yo prefiero no tratar cuando existe un episodio de fiebre.

Lo que sí es posible y aconsejo es que los padres me llamen, me consulten y entonces valoro el caso concreto del niño con fiebre, antes de decidir si visitarlo o retrasar un poco la consulta.

– Justamente de ese tema… Te iba a preguntar por los efectos que puede sentir un bebé o un niño, después de una sesión de osteopatía. ¿Cuáles pueden ser, la duración, si siempre ocurren…?

Es complicado decir si siempre ocurren o no, pero son frecuentes. Ahora, los efectos pueden ocurrir igual sea un niño o un adulto. Las reacciones son función del terreno de esa persona, de ese bebé y de su manera propia de reaccionar. Entonces, ¿qué reacciones se pueden dar? Es posible el cansancio, hay niños que pueden llegar a vomitar, o un episodio de dolor de cabeza, como he dicho… una reacción infecciosa, fiebre, diarrea… Normalmente, si esto son reacciones debidas a una sesión, no duran mucho. En general, en un día o dos ya está y a veces ni siquiera llegamos a eso. Será un momento y luego pasa. Para estos casos, el criterio es que luego la persona se encuentre mejor. Es pasajero y ante cualquier duda, los padres siempre pueden contactar conmigo para preguntar y que valore por mail o por teléfono. Siempre lo explico todo en mis consultas, y que pregunten si tienen dudas… no hay que dejar a las personas así, tras una sesión, preocupadas o con dudas.

-¿Es recomendable que los padres lleven a la consulta pruebas médicas del bebé o niño? ¿Es imprescindible?

Si es para un caso medical, es decir, que el niño ha tenido que estar ingresado o que en el nacimiento ha habido problemas y se han hecho pruebas, entonces sí que está bien traerlas. Pero sino, no es obligatorio que vengan con ellas si nunca se las han hecho.

En todo caso, si hay algo que yo no viera claro o para salir de dudas que yo pueda tener, entonces puedo pedir que se hagan pruebas.

– Tus sesiones de Osteopatía pediátrica, con tu método Armoniom, son muy peculiares…

Sí, porque utilizo instrumentos de música o de canto o juguetes o lo que sea… que me permiten relajar el ambiente. Son opciones de las que dispongo que se pueden utilizar para cambiar el ambiente en la consulta y que los niños se encuentren más relajados.
De hecho, en algunos casos concretos y, de forma excepcional, también me ayuda Attila, que es mi perro de terapia siempre supervisado por mí y cuando yo considere que puede ser de ayuda. En estos casos, existe la posibilidad de trabajar junto a él.

– Justo al inicio de la visita de Osteopatía pediátrica siempre haces unas preguntas, ¿correcto?

Sí, en concreto ya he mencionado las posibles consecuencias a nivel del parto, lo que puede haber generado pero, además, suelo preguntar por el embarazo: cómo ha ido, si han pasado cosas especiales a nivel físico o emocional para la madre, cómo se nutre ella… Todo esto puede repercutir sobre el niño.

Yo estoy a favor de una crianza totalmente natural y un embarazo y un parto naturales también. Para mí los que se atreven en casa es lo ideal. Y sino, un parto respetuoso, sin epidural eso también es excelente. Y también abogo por una nutrición del bebé con el pecho, es lo que necesita el mayor tiempo posible. Pero, aunque ese sea mi parecer, obviamente, acompaño también a todos los bebés aunque hayan nacido por cesárea. Precisamente, creo que es súper importante que un bebé que ha nacido por cesárea o con fórceps acuda al Osteópata lo antes posible.

– ¿Por qué?

Porque, con la cesárea, el bebé no vive el movimiento que tiene que haber durante el parto, cuando pasa por la vagina, en lo que se refiere a los huesos del cráneo. El cráneo del bebé no está con las suturas, como sí lo está el cráneo del adulto: en el bebé, los huesos del cráneo están libres entre membranas para que se puedan apretar, cambiar de forma, disminuir para poder pasar por el canal vaginal…

Esta compresión del cráneo del bebé sí ocurre en el canal del parto, pasando por la vagina y luego le sigue una expansión, una vez que la cabeza ha salido a la luz. Esto es lo que algunos osteópatas antiguos llaman “el impulso de la vida” y es lo que va a dar el principio de los ritmos en el bebé, que luego nosotros los osteópatas, encontramos y somos capaces de percibir en el bebé, en el niño, en el adulto, en todo el mundo… Es un poco la expresión de la fuerza vital.
Además, con el parto vaginal, es la primera vez que el bebé se “contamina” con las bacterias que hay en la vagina, y es lo que va a dar la base de la flora intestinal del niño. Por eso es súper importante pasar por esta esta vía natural. Cuando se produce una cesárea, evidentemente, no hay todo esto y por eso está bien visitar a este bebé para ver cómo podemos ayudar, quizás, a mejorar esos ritmos.

Cuando, además, en un parto intervienen fórceps o espátulas, estas herramientas pueden dejar marcas en el cráneo del bebé y esto es posible tratarlo en consulta. Trato bebés que vienen con hematomas a nivel de la cabeza o con fracturas a nivel de la clavícula, debidos a cómo salieron en el momento de la expulsión o a causa de cómo les ayudaron y entonces pueden sufrir consecuencias importantes. Todo esto lo trabajamos lo antes posible en sesiones de Osteopatía pediátrica.

– ¿Qué elementos evalúas en un niño o un bebé en tu consulta?

Además del estado físico, valoro el estado emocional, la nutrición que tiene, el estilo de vida, cómo ha ido el parto y, por supuesto, es muy importante también la relación con los padres: los intercambios que puede tener con ellos.

También tengo en cuenta la manera que tienen los padres de comunicarse con el bebé, las creencias que se van a generar desde muy pequeño. Ahora me viene el ejemplo de una de mis “luchas” con las madres cuando ellas le dicen al bebé: “No llores”. Y es que el bebé tiene todo el derecho y todo el deber de llorar. El hecho de decir a un bebé o a un niño “no llores”, es como cortarle sus emociones y la vivencia de ellas y esto tiene consecuencias en su vida adulta.

– ¿Cuál es tu recomendación en cuanto a acompañamiento familiar cuando haces Osteopatía pediátrica?

[Esta entrevista se grabó en confinamiento a causa del COVID-19, en mayo 2020, en Barcelona en fase 1, por eso la Osteópata Pascale Pech se refiere a las circunstancias excepcionales del momento]

Ahora estamos en circunstancias especiales, en las cuales pedimos que nuestros pacientes vengan solos sin acompañante y, cuando es un niño, que venga un único acompañante. Pero esta mañana me ha llamado por teléfono una madre para una visita con su bebé de tres meses y para él es su primera visita con un osteópata. Entonces le he dicho que podían venir los dos padres, de forma excepcional y con mascarillas por el tema actual. Ocurre que no me ha parecido justo prohibirles esta posibilidad, si ellos querían venir los dos. Entonces, tomaré las medidas necesarias para que se respete la distancia, pero que aún así este bebé pueda estar con sus padres.

– ¿Y en condiciones normales? Antes de la pandemia, ¿cuál era tu postura? Que esperemos que se retome cuanto antes…

Para mí, en circunstancias normales, lo ideal es que estén los dos padres. Bueno, los dos padres, las dos madres, padre y madre… lo que represente la unidad familiar. Pero para mí está bien que estén los dos; sino, no pasa nada, sólo uno de ellos. Así, a mí me permite ver precisamente el funcionamiento y ver quizás la proyección que voy a encontrar en el bebé. A la hora de aconsejar es más fácil cuando los tengo a los dos presentes y para mí, además, es una señal de la implicación de cada uno de los padres, a nivel de lo que consideran importante para su hijo. No es solamente un tema de la madre, es un tema de los padres, así que es importante que estén implicados los dos. Por eso me gusta verlos a los dos.

– ¿Algo más que añadir?

Sí. Con el bebé no hace falta que vengan las abuelas, los abuelos, los tíos, los primos… Porque a veces me encuentro cada situación en consulta…. [carcajada de la Osteópata].


Formas de contacto con Pascale Pech y su presencia en Redes Sociales:

CONSULTA PRIVADA

Centro de salud Unisapiens
Christophe Pech – Pascale Pech
Gran Via de les Corts catalanes 732, local derecha
08013 Barcelona
pascale.pech@osteosapiens.com
T. 934524115 / 640562518
Localización

www.osteosapiens.com (en construcción)

Facebook: Pascale Pech – Armoniom

Instagram: Armoniom. Pascale Pech

 

Referencias:

Fotografías de Pascale Pech: Irma Binoux

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