Cómo respirar salud

por | 24 Abr 2019 | Investigaciones, Reportajes

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Está comprobado que el aire de un recinto cerrado es hasta 4 ó 5 veces más perjudicial que el de un espacio natural abierto. Pero, diariamente, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo (entre un 70%-90%) en espacios cerrados desarrollando nuestras tareas cotidianas y llegando a respirar de 15.000 a 20.000 litros de aire cada día. A su vez, más del 90% de las partículas presentes en el aire son tan pequeñas e imperceptibles que se introducen con facilidad en el torrente sanguíneo del organismo a través de nuestros pulmones, mucosas y poros de la piel llegando a ocasionar leves o más severas afecciones. Así, el desconocimiento de la existencia de estas partículas y, por lo tanto, de sus consecuencias es la principal razón de que no se tomen medidas ni se emprendan acciones para protegerse.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las dolencias pulmonares crónicas serán la tercera mayor causa de mortalidad en el año 2020 siendo la existencia de diminutas partículas en el aire que respiramos una de las principales causas de esta enfermedad. Paradójicamente, somos más conscientes de los factores que determinan la contaminación en los espacios abiertos y sus riesgos (aún siendo estos incontrolables), que de la polución interior presente en espacios cerrados que no sólo es evitable sino mayormente controlable. El mencionado 70%-90% de nuestro tiempo que pasamos diariamente en sitios cerrados se corresponde al tiempo que destinamos en el propio hogar, en el trabajo, en centros de ocio… Una tasa muy elevada como para no sentir interés por saber lo que ocurre en nuestro organismo cuando se respira aire de un espacio interior.

A grosso modo, las principales causas de la contaminación ambiental exterior serían:

– Humos tóxicos (transportes, industria…)
– Polen
– Carbono
– Alérgenos
– Materiales de construcción
– Radón…

Obviamente, las posibilidades y recursos de acción frente a estos elementos son muy limitados. Por su parte, las principales causas de la contaminación ambiental interior serían:

– Bacterias
– Virus
– Alérgenos procedentes de animales
– Ácaros
– Polvo
– Humo de cigarros
– Moho
– Mobiliario antiguo
– Sustancias químicas
– Iones positivos.

Es decir, contaminantes básicamente manejables, siendo los iones positivos, quizás, los más desconocidos y los que una mayor incidencia ejercen en el cuerpo humano.

Dentro de la capacidad de acción del ser humano,existen tres rutinas o procedimientos básicos y muy sencillos que permiten mejorar la calidad del aire que respiramos en los espacios interiores.

Control del sistema de ventilación
Algo tan obvio, es muchas veces delegado. Un espacio interior no sólo debe estar limpio, sino correctamente regulado en cuanto a temperatura y con filtros efectivos para asegurar la calidad del aire que se inhala. Por supuesto una correcta ventilación incluye sistemas exteriores como ventanas u otros dispositivos que permitan la entrada de aire fresco.

Control de las fuentes de contaminación.
En primer lugar, es necesario estudiar el espacio cerrado e identificar posibles fuentes de contaminación como pueden ser mohos o humedades, partículas que procedan de mobiliario antiguo, hábitos inadecuados en ese espacio (como el tabaco)…

Instalación de un ionizador 
Finalmente, un tercer paso que no sólo complementa los dos anteriores sino que es capaz de suplir la carencia de alguno de ellos. Un ionizador es el sistema más efectivo para reducir la concentración de partículas, por lo que es necesario escoger un ionizador de alta eficiencia, silencioso y con las propiedades adecuadas a nuestras necesidades.

Básicamente, un ionizador es un aparato eléctrico que produce partículas cargadas negativamente (iones negativos), beneficioso para el equilibrio fisíco-psíquico de las personas, ya que ayuda a restablecer o a mantener un bienestar general. Pero es necesario conocer cuál es su funcionamiento en detalle para poder entender la forma en la que puede reportar ese beneficio al cuerpo humano.

Los ionizadores realizan una función de tratamiento del aire que respiramos en el hogar, nuestro lugar de trabajo o en cualquier otro sitio cerrado.¿Pero qué compone el aire y realmente no vemos aunque sí percibimos de forma indirecta? El aire se compone esencialmente de un 78,03% de nitrógeno en volumen más un 20,99% de oxígeno también en volumen. El restante 0,98 % corresponde a otros elementos: argón, neón, helio, metano, óxido nitroso…

De forma más específica, el aire está formado por moléculas de diferentes gases. Estas moléculas están formadas, a su vez, por átomos.

 

Los átomos tienen un núcleo formado por PROTONES (partículas con carga positiva) y a su alrededor están los ELECTRONES (partículas con carga negativa). Por defecto, los átomos son neutros porque existe igual cantidad de protones que de electrones y las cargas positivas y negativas se anulan mutuamente. Al extrapolar esta neutralidad, las moléculas también son, por principio, eléctricamente neutras, ya que al unirse varios átomos se compensan entre ellos siendo el resultado global de la molécula neutro.

Ahora bien, cuando un átomo o una molécula pierde electrones (partículas negativas) queda cargada positivamente porque predominan los protones (partículas positivas). Entonces, se denomina Ión positivo. A la inversa, cuando se pierden protones y predominan los electrones (o cuando se captan más electrones), surgen los Iones negativos. Y es precisamente esta ausencia de neutralidad el origen de muchas afecciones del cuerpo humano, ya que el predominio de iones positivos en el aire altera el equilibrio humano y origina determinadas dolencias y/o estados de ánimo. La concentración normal de iones en el aire se sitúa entre 1.000 y 2.000 iones por centímetro cúbico y los desequilibrios eléctricos del aire influyen en los sistemas coloidales (sangre y savia) y en el cerebro, modificando su comportamiento eléctrico y la producción de hormonas.

AIRE IONIZADO POSITIVAMENTE

La permanencia durante un tiempo prolongado en un recinto descompensado e ionizado positivamente puede producir: dolores de cabeza, cansancio/debilidad, nauseas, mareos, irritación de ojos y/o nariz, tos, congestión, dificultad para respirar, fiebre, estornudos, escalofríos, irritación de la piel, infecciones, disminución de las defensas y debilitamiento del sistema inmunitario…

Algunos expertos también relacionan la ionización positiva de un espacio como una posible causante (entre otros aspectos) de la liberación de la serotonina mediante el aumento de la secreción de catecolaminas (son las denominadas hormonas del estrés, entre las que destaca el cortisol como la más perjudicial).

 

La Dra María del Carmen Santos, diplomada en Sanidad Ambiental, en su “Introducción a la Ionización” de España, expone: “Toda persona con padecimientos psico nerviosos, similares a depresiones, jaquecas, estrés e insomnio, presenta una elevada concentración de serotonina en la sangre. Esta hormona se agrega cuando el individuo está sometido a situaciones extremas de tensión o se desarrolla en un medio hostil y agresivo. (…) La superación de las citadas alteraciones se logra con la disminución del nivel de serotonina en la sangre, lo que se consigue mediante la actuación de la enzima mono-amino-oxidasa (MAO), que tiene un efecto similar al conseguido con el Valium o cualquier otro tranquilizante. (…) Una de las acciones más destacadas de los iones negativos es su influencia en la liberación de la enzima antes citada (MAO) que, según se ha dicho, es la vía de eliminación de la serotonina. (…) Se ha demostrado experimentalmente que toda persona que se mantenga en una atmósfera con predominio de iones negativos logra en los dos primeros días una reducción del 25% en el nivel de serotonina en la sangre.”

 

Algunos causantes de desequilibrios iónicos son de muy difícil (sino imposible) evitación como:

– Tormentas
– Corrientes telúricas, que provocan la subida en las casas de cantidades importantes de radón.
– Radiactividad natural (principalmente de radón)
– Fases lunares (no en vano las fases de la luna también afectan a las mareas, los estados anímicos y la germinación de las plantas)
– El viento, normalmente los cálidos y secos.
– Contaminación atmosférica…

Mientras que otros causantes de un aire ionizado positivamente sí son evitables como las fibras  sintéticas de algunos tejidos o las pantallas (TV, ordenador, consola…), aparatos eléctricos, uso de tubos fluorescentes para iluminar, sistema inalámbricos WI-FI, fuentes de producción de ondas electromagnéticas…

En muchas ocasiones, personas que sufren afecciones como todas las citadas en párrafos anteriores intentan tratar los síntomas sin conocer las causas que los originan o bien, aún buscando el origen de su mal, no se dan cuenta de que quizás se encuentra más cerca, en el entorno que respiran día tras día y hora tras hora. Como ya se ha comentado, en este sentido juega en contra el desconocimiento de la existencia de estas partículas, ya que no son visibles ni detectables fácilmente, así como sus efectos.

AIRE IONIZADO NEGATIVAMENTE

Por el contrario, estudios científicos demuestran que las atmósferas cargadas con iones negativos han conseguido aliviar afecciones como la fiebre del heno, síntomas de asma, depresión estacional, cansancio, cefaleas, hipertensión, rinitis alérgica, quemaduras… De igual manera, se ha comprobado que una atmósfera negativamente ionizada mejora la articulación de los movimientos, aumenta la concentración y capacidad de trabajo, agudiza la capacidad mental, reduce los niveles de errores y equivocaciones, produce bienestar, reduce el cansancio y el agotamiento, mejora el estado de ánimo, aumenta la resistencia del sistema inmunitario y de las defensas, disminuye los estados de ansiedad, erradica el insomnio, mejora la capacidad pulmonar (y, en consecuencia, la respiración) promueve el descanso…

Es muy revelador dirigir la mirada hacia la naturaleza y sus fenómenos atmosféricos relacionados con la ionización. En la naturaleza, suele existir un cierto equilibrio iónico: los iones positivos se forman por la acción de los rayos ultravioletas y los rayos cósmicos; los iones negativos se deben a las descargas eléctricas producidas por los rayos y por la emisión natural de la radiactividad terrestre. En ambientes con predominio de iones con carga negativa, el desarrollo de las plantas es espectacular, mucho mayor que en circunstancias normales. Además, las pequeñas gotas de agua son capaces de atrapar los iones de carga positiva, dando lugar a un espacio ionizado negativamente. Esto explica la sensación de frescor y bienestar que se experimenta después de una lluvia fuerte en medio de un bosque, en la playa, cerca de los ríos…

 

Por lo tanto, quedan expuestos los beneficios que puede reportar un aire ionizado negativamente (como el de la naturaleza) en detrimento de otros ionizados positivamente (los más viciados y perjudiciales). En este sentido, el ionizador cumple una función esencial al ser un dispositivo eléctrico capaz de producir en el aire partículas cargadas de electricidad negativa para conseguir emular el ambiente saludable de la naturaleza, bosques, colinas de montaña. Los iones negativos se obtienen por la relación entre electrodos (ánodo y cátodo). Y los ionizadores no actúan sólo a nivel iónico sino que también tienen un efecto depurador y consiguen eliminar el humo del tabaco y otras partículas tóxicas presentes en el aire: polen en primavera, residuos de materiales de construcción tales como polvos de material de aislamiento de la casa, polvos de pintura o productos de tratamiento de la madera… Los ionizadores también eliminan prácticamente todos los contaminantes volátiles de la atmósfera (con un tamaño entre 0,01 y 1,0 μm), como el polvo, las bacterias, los virus, los hongos, los pelos de animales, las nanopartículas…

En el mercado existen muchos productos (muy atractivos por su bajo coste) y no todos tienen las mismas funciones así que vamos a intentar clarificar qué es cada aparato y su funcionalidad, así como pros y contras en caso de que los hubiera. Dentro de las diversas categorizaciones y funciones que existen en el mercado actual es necesario discernir los productos que realmente serán de ayuda en el control de nuestra salud, de los que no tendrán ningún efecto o, lo que es peor, los que aún proclamando un cuidado de la salud pueden provocar más perjuicios.

Diferencias entre ionizador, purificador, sanificador / generador de ozono y humidificador / vaporizador.

Ionizador: tiene una acción iónica, depuradora y eliminadora de contaminantes. Su precio suele ser elevado al contrario que el resto de pequeños electrodomésticos y básicamente realiza su función mediante la sustitución de filtros o la captación de iones positivos para su posterior tratamiento sin filtros.

Purificador: es un aparato eléctrico que elimina los elementos contaminantes y tóxicos de un espacio como humos, partículas y partículas en el aire. No actúa a nivel de iones ni nanopartículas, por lo tanto, es posible que el aire esté más limpio pero igual de ionizado positivamente.

Sanificador / Generador de ozono: es una máquina que esencialmente que utiliza el ozono para la desinfección y desodorización de un espacio. El ozono es un oxidante más potente que el cloro y actúa de forma muy rápida en los procesos de desinfección. Se absorbe a través de las vías respiratorias superiores e inferiores, reacciona con las proteínas y los lípidos, particularmente en las membranas biológicas, y una pequeña cantidad del ozono inhalado es capaz de pasar a la sangre.

Estudios realizados demuestran como un exposición a una concentración relativamente baja de ozono permitiría aumentar, inicialmente, la reactividad de los bronquios ante otras sustancias inhaladas (hiperreactividad bronquial) y provocando una respuesta inflamatoria de los tejidos respiratorios. Esta hipersensibilidad se acentuaría durante la realización de ejercicio físico o laboral. Se ha observado un aumento de la hiperreactividad bronquial después de exposiciones de 7 horas a concentraciones de 0,08 ppm (partes por millón), 0,1 ppm y 0,12 ppm (durante un ejercicio físico moderado); o exposiciones de 1 hora a una concentración de 0,35 ppm. Estas reacciones se observan casi inmediatamente después de la exposición a ozono y duran al menos unas 18 horas.

Entre los síntomas observados después de una exposición aguda a una concentración de 0,25 ppm – 0,75 ppm destacan:

–  Tos
–  Disnea (dificultad respiratoria)
–  Opresión
–  Sensación de incapacidad para respirar
–  Sequedad de garganta
–  Pitidos en los oídos
–  Dolores de cabeza
–  Nauseas

A concentraciones más elevadas se han detallados síntomas más graves. Por ejemplo, concentraciones de ozono superiores a 2 ppm pueden, en unos pocos minutos, ser irritantes para los ojos, entre otras afecciones más graves.
Para concluir: a muy pequeña concentración, el ozono afecta principalmente a las vías respiratorias superiores y a los pulmones, aunque la gravedad de las lesiones depende de la duración de la exposición. Aún así, algunos estudios han revelado como una corta exposición a una concentración relativamente baja de ozono puede provocar lesiones graves o muy graves permanentes.

En relación con la producción de ozono, es necesario conocer algunos riesgos procedentes de ambientes ionizados negativas (por ejemplo creados de forma artificial mediante un ionizador):

– Si la tensión para generar iones negativos es demasiado alta, existirá producción de ozono.
– Si en el aire está presente un volumen excesivo de humedad, también existe riesgo de producción de ozono.

Humidificador / vaporizador: es un aparato que consigue mejorar la humedad de un espacio cerrado y favorecer así el aire que se respira. Aunque sus efectos suelen ser positivos de forma rápida y eficaz en determinados casos es necesario saber que no actúa a nivel de ionización ni de eliminación de partículas. Las calefacciones generan ambientes muy secos y resecan las mucosas y, por eso, un humidificador es eficaz en tanto que crea el grado de humedad adecuado para facilitar una óptima respiración.

 

Tras consultar estudios disponibles sobre este tema, se pueden determinar VARIOS ASPECTOS A TENER EN CUENTA CUANDO SE DESEA ADQUIRIR UN PRODUCTO QUE CUIDE DE NUESTRA SALUD:

1. El aparato, sea ionizador u otra denominación, no debe, en ningún caso, emitir ozono en niveles superiores a 0,1 ppm ya que resulta dañino para el organismo.

2. En cuanto a su funcionamiento, se recomienda que no contenga filtros HEPA (una malla de fibras) ya que esto implica que es necesaria su limpieza, mantenimiento y sustitución normalmente cada año. Estas sustituciones, a su vez, tienen un importante coste económico pero también medioambiental.

3. Radio de acción. Dependiendo del tamaño de la estancia donde se desee colocar el ionizador el radio de tratamiento debe ser menor o mayor: una habitación pequeña son 7-10m2 y un comedor mediano oscila entre 15-25m2.

4. Se recomienda un ionizador con un bajo consumo energético.

5. Óptima relación calidad-precio.

6. De forma subjetiva, un diseño compacto, cuidado y elegante.


Si deseas conocer las opiniones de profesionales internacionales sobre la ionización del aire y/o sobre los ionizadores puedes consultar el siguiente listado de referencias, AQUÍ.

 

Asesoramiento: Pascale Pech

IMÁGENES
Dreamstime.com

Fuentes:

– OMS. Organización Mundial de la Salud. www.who.int/es/
– “Health Effects of Nonionizing Radiation” (Medical Clinics of North America – Vol 74, # 2, marzo de 1http://www.who.int/es/990). George Wilkening, George y Carl Sutton.
– Investigaciones de campo sobre Ionización, eliminación de cargas eléctricas y neutralización de la acción del campo E.M. (BOHR Ingeniería, Medellín, 1997).
– “Introducción a la Ionización”. Dra María del Carmen Santos, diplomada en Sanidad Ambiental.
– Centro canadiense de higiene y seguridad laboral. www.cchst.ca
– LightAir. www.lightair.com

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