Roland Lorilleux: “En Occidente nos equivocamos al separar la materia del espíritu”

10 Jun 2013 | Osteopatía, Reportajes

Desde nutriSapiens creemos que esta extensa entrevista te puede ofrecer interesantes reflexiones del maestro de la Osteopatía Roland Lorilleux. Aún así, a continuación, te referenciamos sólo algunas de las preguntas de esta entrevista, por si quieres dirigirte de forma directa a las respuestas a esas preguntas. Sólo tienes que clicar encima de la pregunta que te interese.

Y si quieres leer la entrevista íntegra. Éste es el inicio.


Roland Lorilleux en su despacho de la Escuela del Concepto Osteopático en Barcelona.

–  Su propia definición de Osteopatía.

¿A qué se refieren las ideas  Principio de autocuración, La estructura gobierna la función, Concepto de unidad y de interrelación entre las diferentes partes del cuerpo y El rol de la arteria es absoluto que se asocian a la Osteopatía?

– ¿Qué importancia tiene el mundo oriental en su trayectoria profesional?

– ¿Podemos profundizar más en estas ideas que comenta  y en la concepción occidental que se tiene de ellas?

– ¿Cuál es su objetivo?

– En teoría, las técnicas utilizadas en Osteopatía que se enseñan son estructural, visceral y craneal, que cada vez cobran más reconocimiento, ¿es así?

– ¿Qué es la fascia?

– ¿La Osteopatía se presenta como complementaria de la medicina clásica o como sustituta?

– ¿Qué opina sobre la controvertida relación entre Osteopatía y Fisioterapia?

– ¿Una persona puede ser osteópata sin ser fisioterapeuta previamente?

– ¿Existen diferencias en el ejercicio de la Osteopatía en los diferentes países en los que has estado?

– Roland, cuando trata a sus pacientes no siempre existe contacto entre sus manos y el cuerpo de ellos, ¿cómo puede ser si es terapia manual?

– Cuando trata a un paciente de forma global y no es sólo la técnica mecánica, ¿también involucra una parte de sí mismo en el proceso?

– Con más de 20 años de ejercicio de la profesión, ¿cómo nace esta idea? ¿Tenía vocación?

– ¿Cómo concebía usted la fisioterapia en ese momento?

– Ahora, además de director, también es profesor en la ECO (Escuela del Concepto Osteopático). ¿Considera que hay una carencia y es necesario formar nuevos profesionales?

– Como creador del ROE (Registro de los Osteópatas de España), ¿cree que los requisitos de acceso son duros?


 

Roland, permítame hacerle una primera pregunta tan recurrente como necesaria: explíqueme su propia definición de Osteopatía.

Muy fácil. La Osteopatía es favorecer la libre circulación de las informaciones del cuerpo. Porque nosotros en Osteopatía estamos a nivel funcional, no a nivel lesional; y, si queremos trabajar a nivel funcional, la función es la circulación de la energía.

¿A qué se refieren las ideas Principio de autocuraciónLa estructura gobierna la función, Concepto de unidad y de interrelación entre las diferentes partes del cuerpo y El rol de la arteria es absoluto que se asocian a la Osteopatía?

Esto es para dar una clase, son los principios de la Osteopatía, que tiene 9 u 11 principios según quien habla, pero no es una definición. En realidad, ¿qué hacemos nosotros? Intentamos favorecer la libre circulación de las informaciones en el cuerpo, eso incluye todo. Si no hay una fuerza de autorregulación en el cuerpo yo no puedo hacer nada. Yo de todas formas, como osteópata, no hago nada, hay que entender primero eso: no hacemos nada sin la participación del paciente, la participación de su fuerza innata y de su autorregulación. Que sea energética, homeopatía u Osteopatía es independiente, estamos frente al mismo problema.

Roland, ya hace unos 30 años que usted entró en el mundo de las tres medicinas naturales.

Sí, exacto, estoy en las tres. En el mismo año 1973 empecé con la medicina china con el doctor Borsarello en París y con la Osteopatía en Maidstone, en Inglaterra. Cuando acabé, es cuando hice homeopatía con el doctor Senn en Lausanne (Suiza).

Por otro lado, también soy el co-fundador de una escuela situada en París que se llamaba Asociación para la Comunicación del Concepto Energético. Esta asociación agrupaba tres escuelas: una escuela de Osteopatía que se llamaba El COF, hija de la escuela de Maidstone en Francia; el CEF (Collège d’Energétique Français); y el CHF (Collège d’Homéopathie Français).

Consulta de Roland Lorilleux en la ECO (Escuela del Concepto Osteopático) de Barcelona.

¿Qué importancia tiene el mundo oriental en su trayectoria profesional?

Para mí, en el mundo asiático es donde está la base de la fisiología. En Occidente nos equivocamos porque separamos la materia del espíritu y es ahí cuando se produce un desastre para la salud, en general. Los del mundo oriental no separan y eso ofrece una visión de la fisiología totalmente diferente.

Lo ideal es tener las dos concepciones, nunca debemos eliminar algo en la vida. A lo largo de la historia, cuando hemos encontrado algo o cuando hemos hablado de algo es que servía, entonces seguro que hay algo que guardar. Existe una evolución, por eso no se debe eliminar. La fisiología occidental es muy precisa, muy analítica pero le falta esta visión global de Oriente.

La fisiología occidental trata únicamente la materia y lo que buscamos es el concepto global de materia y espíritu…

Sí. Y es dentro de la fisiología de Oriente donde se guarda y se conserva esta relación del espíritu, del medio ambiente. Existe una visión de globalidad, mientras que la visión occidental es una visión más analítica. Aquí, hemos hecho muchas evoluciones a nivel científico gracias a esta visión analítica pero necesitamos también, de vez en cuando, sentarnos y decir: “Ehh, el pequeño que estamos mirando ¿a quién pertenece?” Hay que introducirlo en la globalidad y no mirar sólo el grano de arena en la playa, sino la playa entera. Por eso, es necesario. Para mí, esta visión que tiene el mundo oriental es necesaria y totalmente indispensable.

¿Podemos profundizar más en estas ideas y en la concepción occidental?

Rincón de la consulta de Roland Lorilleux con algunos de sus instrumentos de trabajo.


La homeopatía, la medicina más complicada, es una medicina vibratoria total, porque se refiere a la vibración del producto, queda sólo su energía. A partir de la referencia 7CH no queda ninguna molécula del producto que hemos utilizado, no queda nada, pero permanece la vibración. Así, tú vas a introducir algo, gránulos en el cuerpo de un paciente sabiendo que no queda nada. Pongamos como ejemplo Arnica montana, es un producto para la circulación, los golpes… Se realizan diversas diluciones y a partir de 7CH no queda ninguna molécula de árnica dentro. Subimos a 30CH, a 200CH o en K a 10.000 K o a un millón de K pero sigue sin haber ningún producto dentro y ésta es justamente la razón por la que los médicos dicen que es placebo. Catalogan la homeopatía como placebo porque han separado el espíritu de la materia y no entienden que no existe sólo la materia, sino la antimateria que es 1.000 veces más importante y más inmensa. Tenemos la materia y la antimateria y dentro de esta última se encuentra toda esta vibración.

Esto es difícil de aceptar para el mundo occidental que quiere cientificar todo y ese es el error monumental de este mundo, por otro lado totalmente lógico y fundado porque la dificultad es establecer límites. El hecho de separar la materia del espíritu ha hecho nacer el miedo en el mundo occidental. Nosotros en Occidente tenemos miedo de no definir bien algo, a hablar de dinero, a muchas cosas. Hay un miedo permanente.

Como dice la facultad de medicina y la universidad de la UB (Universitat de Barcelona): “De aquí salen sólo cosas científicas”. Y yo podría contestar: “Explícame científicamente lo que es la medicina”. Son incapaces de explicármelo, por eso me lo preguntan a mí, pero luego esgrimen: “Ah no, no, la Osteopatía no es científica. Dame la prueba científica de la Osteopatía”. Son racionales, pero tienen razón porque se protegen, no quieren dejar entrar alfombras volantes. Al fin y al cabo, es la lucha permanente entre el espíritu racional de Descartes y el Descartes que se permitía volar.

¿Por lo tanto es un problema que todavía se mantiene en la actualidad?

Sí, estamos siempre con este problema. Para explicarlo mejor, ¿qué diferencia hay entre una persona un minuto antes de morir y un minuto después de morir? ¿Cuál es la diferencia? La vida. Explícame la vida, explícame científicamente la vida. Podemos explicar cosas, pero únicamente por trozos. Por eso, si me piden algo científico, puedo dar miles de tesinas pero no encontrarás ninguna titulada LA OSTEOPATÍA, porque sería lo mismo que una tesina titulada LA VIDA. En cambio, sí podemos hablar, por ejemplo, del corazón, le podemos hacer un electro… Ésta es una visión racional y analítica pero sólo de una parte de la globalidad. Hablar de la globalidad es el uno y el uno es indefinible e imposible de determinar. Precisamente porque el mundo oriental acepta la globalidad se permite el dejar siempre una puerta abierta.

Andrew Taylor Still (1828-1917)

¿Ésta es su lucha? ¿Conseguir que se perciba esta dualidad?

Mi objetivo es presentar la Osteopatía tal como lo hacía su fundador Andrew Taylor Still (1828-1917), la globalidad. Y como decía él, “yo os he dado lo que podía, pero a vosotros ahora os toca seguir el camino”. Él pensaba que había mucho más, pero tenemos sólo una vida.

Pero Andrew Taylor Still procedía del campo de la medicina tradicional…

Él venía de una disciplina que nosotros llamamos “la medicina” pero, en realidad, nunca ha hecho medicina tal como se entiende hoy en día porque, en esa época, no existía una facultad de medicina.

Aún sin facultad de medicina a Andrew Taylor Still se le atribuía la profesión de médico e incluso de cirujano.

Pero eso es la historia. En realidad, Taylor Still nunca estudió medicina, pero estaba considerado como médico y, de hecho, durante la Guerra de Secesión actuaba como ayudante de enfermero, ayudante de cirujano, cirujano… Pero en esta época, 1861, hay que pensar que si existían algunas escuelas era en la costa, no en la zona interior del país.

Uno de los hermanos de Andrew Taylor Still sí que siguió una formación de medicina pero él no, aunque es importante mencionar que el padre de ambos, Abraham Still, era pastor metodista. Esto es muy interesante porque, en esa época, la particularidad de los pastores metodistas es que tenían una formación para tratar el alma, pero también el cuerpo. Eran los únicos que tenían una mínima base de conocimiento para cuidar a la gente físicamente, no sólo su alma.

Abraham Still vivía en los EEUU, en el campo, y se dedicaba a hacer su misa, su predicación, pero también cuando había alguien que sufría una fractura o algún problema de salud él iba y lo trataba. Andrew seguía a su padre desde pequeño y ya desde entonces hacía cosas, veía cómo se trataban los pacientes esta época. Era una transmisión de conocimientos tradicional de padre a hijo y de alguien que transmite a un joven. Andrew Taylor Still también se dedicaba a la tierra y a la granja, además de seguir a su padre y mostrar interés por lo que él hacía. Si Andrew Taylor hizo alguna clase de medicina en alguna ocasión no fue durante más de un año porque, primero, no le interesaba y, segundo, desde pequeño iba detrás de su padre así que ya tenía conocimientos.

Así que lo que quiero decir con la historia del padre de Andrew Taylor Still es que él era pastor del alma. Volvemos, en este caso, a la globalidad, para él existía la globalidad y punto. Es así que debemos hablar de la Osteopatía porque sino hablamos sólo de técnicas. Hay que saber qué queremos: formar técnicos o formar gente que se dedique a la globalidad.

En teoría, las técnicas utilizadas en Osteopatía que se enseñan son estructural, visceral y craneal, que cada vez cobran más reconocimiento, ¿es así?

Sí, hay un montón de técnicas que no son específicas de la Osteopatía. La manipulación no pertenece a nadie ya que pertenece a todo el mundo. Hay que pensar que un peluquero en Asia, por ejemplo, cuando vas a cortarte el pelo te manipula las cervicales: eso pertenece a su trabajo, es un acto profesional, corta y luego manipula.

El caso es que surgen titulaciones propias a raíz de estas técnicas. Me refiero, por ejemplo, a profesionales que se anuncian y se publicitan como titulado en técnica cráneo sacral, titulado en visceral…

De nuevo es gente que no ha entendido nada, porque se transforman y miran analíticamente. Se definen como “Yo soy visceral, yo soy cráneo-sacral”. La gente te llama y te pregunta: “¿Tú practicas cráneo-sacral?” “No, yo practico la Osteopatía”, les contesto. Siempre es molesto. Porque, ¿de qué me hablan? Yo conozco sólo la Osteopatía, no sé de qué más hablan. El que ha inventado la Osteopatía no ha concebido una técnica visceral ni cráneo-sacral ni estructural, no. Él ha creado un concepto de la visión, de la globalidad del cuerpo y, para trabajar con esta globalidad, va a necesitar unas herramientas, el máximo de ellas. A modo de ejemplo, entre algunas de mis herramientas hay técnicas que he tomado de la medicina energética.

Por lo tanto no es necesario catalogar ni categorizar.

No, no es necesario. Hablar de Osteopatía es hablar de la filosofía, de qué es la salud, cuál es el concepto de salud, eso es hablar de la Osteopatía. Si no es así, hablamos únicamente de técnica.

Roland, ¿qué es la fascia?

Las fascias son todas las membranas que unen todas las partes del cuerpo, es un tejido conectivo. Consideramos la fascia como todas las capas que permiten unir un músculo. Porque, ¿qué es un músculo? No existe. ¿Qué hay en un músculo? Hay pequeños muelles, un montón, pero estos cogen el nombre de músculo cuando existe una envoltura que les da su forma (como una capa, como un fascículo…). Y esta forma va a existir porque hay una función prevista. Por lo mismo, hay funciones diferentes porque hay diferentes formas. ¿Qué es lo que define esta forma? La fascia. La capa que define la forma es la envoltura, así existe la envoltura, y tabiques para las particiones, los tabiques también son la fascia y ésta sirve para un órgano, para todo. Cuando tenemos un músculo como el cuadriceps (porque hay cuatro cuerpos), por ejemplo, existe la envoltura de todo eso más los tabiques para hacer los 4 cuerpos.

La fascia es la responsable de nuestra morfología, es algo difícil de definir pero muy importante. Los anatomistas desde hace 20-25 años han empezado a estudiar cada vez más esto, porque antes no le daban importancia a esta capa, hablábamos directamente del músculo. No miraban que dentro del músculo estaban las fibras, los muelles… pero sin la envoltura no hay nada.

En el binomio Osteopatía-medicina convencional, ¿la Osteopatía se presenta como complementaria de la medicina clásica? ¿O quizás como sustituta?

A nivel oficial, la Resolución del Parlamento Europeo de 1997 sobre el Estatuto de la medicina no convencional de Paul Lannoye ha creado siete profesiones sanitarias nuevas y clasificadas en medicinas alternativas o complementarias. Éste es el texto oficial europeo y en él la Osteopatía está situada dentro de las medicinas complementarias. Por su parte, la medicina china ha sido catalogada como medicina alternativa.

Realmente, las dos medicinas (Osteopatía y alopática) nos dedicamos a la salud pero no sé si realmente la medicina clásica sigue dedicándose a la salud en la actualidad, es el único problema. Nosotros nos dedicamos a la salud, no a las enfermedades. La medicina clásica, que llamo clásica para no decir tradicional, se dedicaba a la salud, ahora creo que ha perdido el camino, no se dedica a la salud sino a las enfermedades. Es totalmente diferente filosóficamente y es la razón por la cual ellos se transforman en técnicos. Ése es el problema.

Otro tema controvertido es la relación entre Osteopatía y fisioterapia. ¿Qué opina al respecto?

Yo soy fisioterapeuta pero el colegio de fisioterapeutas quiere robar la Osteopatía por desconocimiento. No son osteópatas, son fisioterapeutas y cuando ven que alguien trabaja con sus manos ya lo consideran como fisioterapeuta. Es la misma situación que intentaron hace 20 años cuando quisieron apropiarse de la medicina china para la fisioterapia, quieren abarcarlo todo. Se equivocan al equiparar el trabajar con las manos con tener un concepto. Los fisioterapeutas no tienen un concepto, es una técnica y, por lo tanto, son técnicos. Si un osteópata fuera técnico no se le podría considerar osteópata, sería un fisioterapeuta que realiza terapia manual. La terapia manual es un término que ya se creó en los años 70.

¿Una persona puede ser osteópata sin ser fisioterapeuta previamente?

Sí, claro. No hay ninguna obligación. Somos nosotros los franceses los que hemos creado eso, porque la historia es muy importante.

Detalle sobre la mesa de Roland Lorilleux.

El tema de la fisioterapia se introdujo en Francia en 1946, creo, justo después de la guerra y entró en la aplicación de técnicas, que es un trabajo un poco de robot. Ocurre entonces que empiezas a cansarte al cabo de algunos años, porque no tiene la iniciativa del tratamiento, lo que haces es repetir todo el tiempo. Los fisioterapeutas buscaban algo para mejorar su abordaje del paciente ya que en Francia casi todos teníamos consultas privadas por lo que había una gran competencia para desmarcarse, cosa que no ocurre aquí. Cuando hay competencia intentas ser mejor que el vecino.

Imagínate cuando en una receta o informe te piden realizar 20 sesiones de masaje para recuperación de la lumbalgia, tú utilizas tus técnicas. Has aprendido a hacer masaje y musculación, abdominales, estiramientos… Pero la evidencia es que hay cosas que no sabes. El problema es que hablamos de una lumbalgia pero no buscamos su causa: ¿de qué viene?, si es una reacción muscular, de contractura… El fisioterapeuta sabe hacer masaje muy bien y luego estiramientos. Pero te acabas dando cuenta de que, haciendo eso, no adelantas, no mejoras, por eso hay que buscar otras cosas. Y lo que hemos buscado es cómo hacer el abordaje de estas otras cosas, para mejorar. Así, han llegado técnicas de los EEUU, procedentes de los quiroprácticos, cosas que hemos oído de Osteopatía…

¿Qué es lo que buscaba yo cuando fui a Inglaterra? Lo mismo mejorar mis técnicas, era fisioterapeuta. Todos los días yo tenía pacientes con una fractura, una lumbalgia… así que buscaba técnicas, ésta es la trampa. Hemos buscado descubrir mejores técnicas sin entender lo que en realidad buscábamos y fue dentro de la escuela donde, al cabo de 3 ó 4 años, empezamos con la revolución.

¿Existen diferencias en el ejercicio de la Osteopatía en los diferentes países en los que has estado?

La Osteopatía es siempre la misma, ya que es el concepto. A este nivel, no hay diferencia con la medicina, es como mejorar la salud de un paciente, que es lo que deberían hacer los médicos, no deberían intentar eliminar la enfermedad. Si hablamos filosóficamente estamos todos de acuerdo, el problema es que eso no interesa. La medicina clásica tiene la química encima, en cuanto a influencias y la química está hecha para matar el concepto. Existe sólo un concepto, el concepto de la salud.

Roland, cuando trata a sus pacientes no siempre existe contacto entre sus manos y el cuerpo de ellos, ¿cómo puede ser si es terapia manual?

Cuando hago Osteopatía, es cierto que a veces no toco. Para mí, un paciente es su cuerpo y su anticuerpo (más que su cuerpo). El cuerpo del paciente vive dentro de un medio ambiente y, si hablamos de los fotones y de todas estas moléculas que nos atraviesan, nos nutrimos de todo eso, aunque no las veamos: los colores, la luz… Para mí el cuerpo no acaba en la piel, hay más, pero es el cuerpo lo que tratamos. La frontera del cuerpo es la piel pero, a veces, hay informaciones que captamos mejor cuando no tocamos la materia. Es algo fascinante porque, cuando nos separamos de la materia, podemos captar la información procedente de ella, por ejemplo, el calor.

Roland Lorilleux.

Si tocas, notas el calor de un cuerpo pero, si la mano está entrenada, a distancia también puedes sentir una diferencia entre el calor que viene procedente de diferentes zonas de la materia. Es entonces cuando puedes sentir que hay algunas diferencias de emisión de calor del cuerpo y ¿por qué no dar importancia a eso? A esas emisiones de calor. La emisión de calor diferencia: por ejemplo, sabemos que un hígado tiene un grado y medio de calor más que los otros órganos y, según la función y el funcionamiento de los órganos, estos emiten calor, densidad, vibración…Son cosas que puedes entrenar para que sientan tus manos. La Osteopatía es una medicina de sensación que se practica con los cinco sentidos.

La Osteopatía se practica con los cinco sentidos, ¿y las mujeres osteópatas también con su sexto sentido?

Andrew Taylor Still no rechazaba a las mujeres. Incluso hubo una época en la que una mujer fue presidenta del colegio de los osteópatas a finales del siglo XIX. Y, es más, una de las hijas de Andrew Taylor Still era osteópata. Sí, la mujer tiene una sensibilidad muy fina, por eso los seis sentidos. Es eso trabajar con las sensaciones y no limitarte a la sensación de la mecánica del organismo y sí ampliar tu observación hasta todo lo que emite el cuerpo: calor, densidad… Pero yo he nacido con mis manos y son mis conductores.

Es importante aclarar esto porque, si no se hace, se puede caer en la trampa de la curación por misticismos o magias sin tocar.

Porque yo soy un racional, he trabajado mucho estructural y lo que me ha hecho ampliar mi abanico de observación son los fracasos y lo que sentía con mis manos. A veces estaba trabajando con algo muy estructurado y yo notaba que todo iba bien, que todo se había hecho correctamente pero seguía igual. Ahí es donde empieza el problema: ¿qué pasa? Había una limitación de movilidad aquí y yo he trabajado como un mecánico para eliminar este obstáculo, he notado que la técnica la había realizado bien, vuelvo pero sigo limitado. ¿Qué ocurre? Falta algo, porque no es sólo eso, hay algo más. Cuando te preguntas qué pasa, eso es lo que te hace adelantarte y avanzar. Toca empezar a ampliar tu observación y a rechazar tus límites, es eso lo importante. Pero la dificultad es mantenerse racional, porque estamos en un mundo que quiere cientificidad, entonces ¿cómo lo hacemos?

Cuando trata a un paciente de forma global y no es sólo la técnica mecánica, ¿también involucra una parte de sí mismo en el proceso?

Sí, pero la Osteopatía no es mesmerismo. Andrew Taylor Still ha trabajado con técnicas del mesmerismo y del magnetismo, es difícil de diferenciar a un cierto nivel sobre todo cuando trabajamos con técnicas sutiles en las que no hay una amplitud de movimientos. Radica aquí la dificultad: el saber exactamente dónde nos situamos. Por ejemplo, yo estoy a nivel del hígado, intento sentir qué pasa a este nivel, cuáles son las informaciones que vienen a mi mano en cuanto a densidad, calor, movimiento, atracción, la fascia… Me quedo ahí y paso a otro nivel que es casi magnetismo, es decir, que yo me transformo en agente de comunicación de la energía universal. Soy un conductor y me sitúo como transmisor de una energía ambiental, universal para pasar, atravesar como los fotones esta masa con una idea positiva. Son dos mundos totalmente diferentes.

Roland Lorilleux con alumnos en una clase práctica.

Y hay que saber dónde nos situamos. Cuando la gente me dice: “Tú haces magnetismo”, yo les contesto que no: “Si yo estoy tocando tu cráneo, es porque busco algo con mis manos que está en relación con la Osteopatía”, es decir, la movilidad, la motilidad, la circulación de las informaciones que hay dentro… Por otro lado, es evidente que cuando tocamos algo hay una transmisión pero eso es otro tema. Si hay contacto, hay transmisión, física pura, se sabe. Con este efecto de transmisión es importante para el osteópata conocer su intención. Cuando pongo la mano en un cuerpo ¿cuál es mi intención? Es sentir el tejido que está debajo, en el tejido hay circulación dentro, una mecánica, hay elementos de sostén… quiero sentir eso. Punto. No estoy haciendo acupuntura con mis manos.

Hablemos un poquito ahora de su vida Roland y de su trayectoria profesional que ya supera los 20 años de ejercicio de la profesión. ¿Cómo nace esta idea? ¿Tenía vocación?

Ya hace 24 años. No, no tenía ninguna vocación. Yo no tengo formación intelectual, lo que es tengo un camino especial. Empecé en la escuela con 8 años.

¿Hasta entonces era autodidacta?

No, era perezoso [carcajadas]. Yo empecé a ir a la escuela con 8 años porque antes estaba siempre enfermo, acudía sólo dos o tres meses por año al colegio y nada más porque siempre enfermaba: tuberculosis, primoinfección… En la escuela no adelantaba mucho y lo que a mí me interesaba era utilizar mis manos como, por ejemplo, para dibujar. Mis padres me pusieron en una escuela para elevar un poquito mi nivel y allí había que presentar pruebas de acceso para entrar. Y yo buscaba algo como dibujar.
Mis padres tenían una imprenta, eran los dos artesanos y hacíamos libros en casa con las máquinas. Mi padre era el que hacía las fotos, el ensamblaje… lo hacía todo. En esa época había dibujos litográficos ya que no existían los ordenadores para hacer una letra y los profesionales dibujaban para hacer una tarjeta de visita, una invitación de boda u otros textos y a mí me atraía ver a esta gente trabajar con las manos.

La escuela que me aceptó fue la Snecma en Francia. Es una empresa muy importante de fabricación de motores de aviones de caza. Había realizado tres pruebas de acceso pero esta escuela fue la única que me aceptó. Aunque, una semana después de haber entrado, me llamaron de otro sitio: “Mira, Roland, estabas en lista de espera y ahora te aceptamos”. Pero yo ya había firmado con Snecma. La casualidad… He tardado en darme cuenta de la importancia de esto porque cuando entré ahí lo hacía en un mundo totalmente industrial. Yo tenía entonces 16 años y para ellos bien, porque preparaban a los jóvenes para obtener un CAP (Certificado de Aptitud Profesional). Al igual que ahora está la FP (Formación Profesional) yo tengo mi Certificado de Aptitud Profesional de Calderero. Soy calderero de profesión, mi primera profesión y es fantástica.

Zona de descanso en el despacho de Roland Lorilleux.

Esto es un camino de educación porque aprendes a imaginar, aprendes a ver las posibilidades de realización, a pensar en 3D, siempre en tres dimensiones. El calderero imagina una lámina o una placa y, a partir de algo, recrea cómo va a empezar a trabajarlo. En esa época trabajábamos sólo con las manos y los martillos, la utilización del calor, soldar, y la forja, pero trabajamos con volumen. ¿Qué forma debe tener esta lámina para después trabajándola llegar a otra forma? Hay una técnica de aprender a dibujar todo eso. Porque algo es simétrico pero puede ser asimétrico y tendría que imaginarlo en la placa. Es un camino iniciático por el que yo he pasado, aprender a ver en 3 dimensiones y a partir de lo que has imaginado ver como se puede hacer y ver poco a poco la realización, eso es fantástico. A veces ves que la forma pasa por una forma totalmente diferente de la forma definitiva. Por ejemplo, para hacer un vaso tiene que pasar primero por una placa en concreto, hacer un cono, luego reduces, luego abres de nuevo… y tú lo vas viendo, yo creo que eso es un camino.

¿En qué momento y de qué forma pasó del sector industrial al sector salud?

Acabé mi CAP con 17-18 años pero siempre dibujaba. En el mundo industrial no había la expresión artística, por eso el último año lo hice por obligación y pensaba: “No, aquí no puedo seguir”.

Además, había otra historia. Yo estoy en contacto con el mundo de fisioterapia desde que tenía 13-14 años porque el médico había dicho a mis padres que, además de mi fondo tuberculínico de primoinfección, yo tenía escoliosis, estaba como una judía verde, con la columna que empezaba a hacer ese. Y el médico decía: “Roland tiene escoliosis, hay que tratarle con fisioterapia, hay que trabajar, hacerle hacer gimnasia y musculación. Hay que ver a un fisioterapeuta”. Pero en esa época, eran los años 60, había pocos fisioterapeutas aunque, por casualidad, mis padres estaban trabajando para reeditar un libro de un fisioterapeuta francés llamado Paul Bertagnol, que había hecho un libro de gimnasia en niños. De esta manera yo empecé a ir con Paul, es algo que ha marcado mi vida, porque era una familia muy especial.

Paul Bertagnol fue uno de los fundadores de la fisioterapia junto a muchos otros en 1946. Él era masajista deportivo y cuando el estado francés dijo que había que crear una profesión para todos los que hacen gimnasia, masaje y similares se dispuso la creación de la masokinesioterapia. Paul fue uno de los que participó en toda esta elaboración de la profesión. Él era un personaje casi de mi altura que había nacido a finales del siglo XIX y fue él quien me trataba pero no tenía nada que ver con la fisioterapia que conocemos en la actualidad. Él trabajaba sólo el masaje, tenía una camilla de madera impresionante, con escalones y hacía masaje profundo y después manipulación. Paul manipulaba todo, la pelvis, las cervicales… Manipulaba, pero no conocía la Osteopatía. Y a mí me interesaba ese trabajo manual. Paul Bertagnol tenía una familia impresionante: el hijo mayor era fisioterapeuta, presidente de la zona de París en el colegio de fisioterapeutas y ex futbolista profesional del Red Star de París; la segunda, Monique, era la única que no era fisioterapeuta, era bailarina de la Ópera de París; el tercero, Alain, era capitán del equipo de Francia de voleibol, el equipo del Racing, fisioterapeuta y personaje importante; y el último hijo estaba en el equipo de Francia B de voleibol y era portero del equipo de fútbol universitario de París. Es fácil imaginar al niño que tiene 13-14 años que mira este mundo, ve esta familia y se siente atraído, porque trabajar con las manos me interesaba. Empecé a estar con esta familia de forma muy frecuente, pasaba todo el verano con ellos en el norte de Francia en Berck Plage. Mi abuela se fue a vivir allí y pasábamos todo el verano en la playa haciendo gimnasia, voleibol… Parte de mi vida paso ahí.

Por eso, cuando vi que el mundo industrial no me convencía les dije a mis padres: “Yo quiero ser fisioterapeuta, masokinesioterapeuta, quiero hacer masokinesioterapia como Paul”. Entonces yo tenía 17-18 años y ellos me dijeron que de acuerdo, si me parecía interesante, adelante, pero debía pasar las pruebas de acceso para entrar y responsabilizarme de ello, porque yo no tenía el bachillerato. Pasé las pruebas y así entré en fisioterapia, en realidad sin saber lo que era la fisioterapia.

¿Cómo concebía usted la fisioterapia en ese momento?

Seguía la idea que tenía en mente que era lo que veía de Paul: masaje, trabajo… Cuando algún paciente venía a la consulta de Paul con una fractura él le decía: “ve aquí al lado, esto no es para mí, él te hará recuperación, yo no hago eso”. Yo tenía sólo esta imagen, así que iba para hacer fisioterapia y descubrí que era otro mundo. La práctica de la salud la veía así, como un trabajo individual con el paciente y un trabajo con las manos, así que cuando acabé la fisioterapia empecé a seguir clases de terapia manual, de manipulación, de técnicas de masaje reflejos…

Es así, precisamente, como un día encontré a un profesor que me dijo: “Roland, tienes que hacer Osteopatía”, era el Sr. Culioli de Marsella, de la misma generación que Paul Bertagnol y que ya murió hace muchos años. Pero era un señor importante porque en Marsella daba clase de técnicas un día por semana, por la noche: técnicas de Mennell (es un quiropráctico americano), técnica de Kholrausch (técnica de masaje reflejo), técnica de Vogler, el alemán, y técnica de estimulación del periostio (la parte más superficial del hueso, desde donde se regenera el hueso), entre otras. El Sr. Culioli, alemán de Berlín, era un poco una copia de Paul Bertagnol: masajistas que defendieron la creación de la fisioterapia y que después continuaron buscando y aprendiendo, y transmitieron eso a los jóvenes. Fue el Sr. Culioli quien me dijo: “Roland, tu sabes manipular (claro, yo manipulaba desde los 15 años) pero tienes que aprender más. Por eso tienes que hacer Osteopatía”. — ¿De qué me hablaba? Con él fue la primera vez que escuché esa palabra. — “Y para hacer Osteopatía tienes que ir a Maidstone en Inglaterra”. Yo vivía en Béziers, al lado de Montpellier, fui a probar y así empecé. Éste es mi camino pero, cuando lo miras bien, te das cuenta de que hay un lazo: las manos, esta necesidad de tocar, de trabajar con ellas, de arreglar con las manos.

Ahora, además de director, también es profesor en la ECO (Escuela del Concepto Osteopático). ¿Considera que hay una carencia y es necesario formar nuevos profesionales?

Ser profesor es algo que no era mi camino, no había estudiado nada para serlo. Primero empecé siendo profesor porque yo era un profesional, tenía mi consulta y punto. Pero después de acabar Maidstone trabajé con una persona que había conocido allí llamada André Ratio que fue en dos ocasiones a Maidstone a hablarnos del cráneo. Como allí no teníamos esta formación, cuando acabamos sabíamos que teníamos un permiso de conducir pero había que estudiar y trabajar. Yo empecé a estudiar el tema del cráneo con André que estaba en París y él organizaba por primera vez un curso de craneal. Empecé con André y he pasado una parte de mi vida con él.

Detalle colgado en la consulta de Roland Lorilleux.

En el año 1980, yo acababa de montar mi consulta de Osteopatía en Montpellier así que tenía tiempo libre y estaba disponible porque, por el momento, tenía pocos pacientes. A mí me gustaba dibujar y lo hacía, en cambio André no sabía, por eso él me decía: “Ayúdame con la preparación de las clases, ¿tú podrías preparar un dibujo así del esfenoides?” Y yo lo dibujaba con libros de anatomía para las clases. Así continuó un tiempo porque no estaba bien organizado: “¿Tú podrías venir a mi clase? ¿Estructurarlo mejor?” Y yo le decía que sí, tenía tiempo así que lo hacía. Justamente fue en los años 1984-1985 cuando él volvió a estudiar medicina. André era un fisioterapeuta que había hecho Osteopatía pero volvió a hacer medicina para ayudar a su hijo que estaba en la carrera y le habían suspendido. Así que hicieron la carrera de medicina juntos pero para ello André me preguntó si yo podía ir dos días por semana a dar clase para sustituirlo. En París yo sí tenía consulta con mucha gente pero así lo hicimos y empecé a dar sus clases.

En París, precisamente, ¿fue dónde crearon una asociación?

Sí, en París montamos la Asociación del Concepto y la Escuela de Osteopatía porque André Ratio daba clase de cráneo en Maidstone y allí había proyectado parar su formación a los fisioterapeutas de habla francesa procedentes de cualquier país para dedicarse solo a la formación a tiempo completo. Una condición era la creación de una escuela para seguir, pero escuelas en Francia, en Bélgica… Se han ido creando escuelas de Maidstone: 1 en Bélgica, 2 en Francia, 1 en St. Étienne en Paris… Y yo participé en la creación de la escuela de Paris. Éramos tres personas y hemos montado esa escuela, pero yo no daba clase sino que hacía de ayudante porque era muy joven, así que ayudaba en la organización. André Ratio es cuatro años mayor que yo y él me pedía que diera sus clases para repartirnos el trabajo y es así, como año tras año, fui estructurando las clases para impartirlas. También teníamos un grupo de craneal específico en Toulouse y, como yo estaba cerca de Montpellier, estaba siempre en clase o acompañando a André para dar detalles.

André Ratio estaba muy ocupado con la carrera medicina que finalmente acabaron él y su hijo, quien ahora ejerce como director de la escuela de Paris. Como André, además, enseñaba en Maidstone y, por tiempo no llegaba a todo, me propuso sustituirle, así que entré como profesor en mi escuela y en la suya a enseñar craneal. A partir de aquí yo no he decidido “quiero enseñar” sino que empecé a hacer un pequeño texto de apuntes que tenía y empecé a dibujar mejor para hacer las cosas más atractivas.

¿Actualmente, en qué partes de España se encuentra la ECO (Escuela del Concepto Osteopático)?

Estamos en Barcelona, Madrid, Sevilla y Santiago. Hay muchas cosas previstas pero otras ciudades no. Estamos en cuatro pero no creo que hagamos más, hay otros caminos.

¿Qué aporta la ECO a los estudiantes en detrimento de otras escuelas?

En la escuela imparten clase entre 30 y 40 profesores y sólo somos unos 19 los que estamos en España. Yo he vivido la experiencia de enseñar en Inglaterra, la visión analítica, porque enseñaba el craneal y en la facultad de medicina de Bobigny también enseñaba craneal. Después enseñé la Osteopatía de cualquier tema en la escuela de París. Es que, de hecho, yo era como la rueda de recambio, cuando faltaban profesores me llamaban a mí. Toda esta trayectoria me ha permitido conocer mucha gente, incluso de los profesores extranjeros que enseñan aquí hay uno que fue mi profesor, Pierre Delaunois, y después somos cuatro de la misma promoción y otros que tuve como alumnos. Pero todos hemos vivido Maidstone, aunque hoy por hoy ya hay algunos que no son de allí, son osteópatas procedentes de la escuela de Francia que viven aquí en España.

Lo que busqué desde el principio era agrupar todas las oposiciones y, por eso, he reunido gente en la ECO que no se aceptaba porque todos tienen algo que decir. No hay dos perfiles iguales. Hay profesores que realmente no entienden lo que hacen los otros. Hay que pensar que somos la generación que va a desaparecer, nosotros somos los mamuts de la escuela, hemos recorrido un camino de fisioterapia y existe un espíritu de búsqueda constante para obtener un abordaje diferente y mejor. Todos entramos aquí para hacer técnicas y poco a poco eso ha ido cambiando. Esto lo explico, precisamente, el primer año de carrera: en nuestra vida llegamos a un punto en el que hay un camino que se monta poco a poco y que necesita tiempo para mirar atrás y darse cuenta del camino recorrido.

Pero como director de la ECO usted define la línea de la escuela.

Escritorio de Roland Lorilleux.

Sí, yo defino la línea y ésta fue siempre la globalidad. Es decir, que cuando hablamos de Osteopatía es lo mismo que si hablamos de la salud. ¿Cómo hablamos de la salud? Pues otorgando la palabra a todo el mundo, por eso hay perfiles opuestos. Todos nos conocemos muy bien y a nuestras familias, llevamos ya 20-30 años juntos y yo tengo que hablar como el que tiene el palo. Están los que son muy racionales pero tienen algo que decir porque tienen una experiencia, por ejemplo, el más antiguo es Pierre Delaunois que me enseñó los últimos años en Maidstone, en el 1976. Yo le llamo el profesor Tornasol, es muy difícil seguirlo pero es una auténtica Biblia de la salud, y es muy difícil de entender porque te da todo así boom, de golpe, y tú no sabes lo que te cae encima. Yo tuve esa posibilidad de vivir con ellos de dar clase en Francia, en Inglaterra, en Bobigny y de compartir.


¿Qué motivos le impulsaron a venir a España? ¿Cómo surgió la idea?

Cuando enseñaba en París yo vivía en Montpellier y como estaba dentro de la enseñanza y de esta dinámica pensé que en España no había nada ni nadie y hay otra circunstancia y es que en mi consulta de Paris éramos tres: André Ratio del que aprendí el craneal, Renzo Molinari que fue el director de Maidstone y yo. Además ocurrió algo, estábamos cerca del Arco de Triunfo y un día me vino una familia española, madre, hijo e hija, para visitar a la hija de 18 años con amenorrea, (pérdida de menstruación). Me venía de parte del homeópata Roland Sananés, muy reconocido y que ha escrito muchos libros, y cuando él tenia algo que le parecía que no estaba dentro de sus posibilidades me lo enviaba. Bien, pues yo visité a la chica y me contaron que venían de Barcelona y me explicaron que allí había muy pocos homeópatas y los que había no les gustaban. Yo recuerdo que pensé: “Qué tontería venir de Barcelona aquí”. Como yo tenía la consulta en Montpellier pero daba muchas clases en Toulouse, la familia pensó que se podía organizar para que yo pudiera seguir visitando a la niña en Montpellier o en Toulouse que estaba más cerca de su ciudad, eran apenas unas 3 ó 4 horas en coche.

Pero, finalmente, nunca vinieron allí porque me llamaron y me preguntaron si yo podía ir a Barcelona si ellos reunían a 5-6 pacientes con hora para visitarlos cuando yo estuviera aquí. Yo acepté, me parecía buena idea y tenía una amiga aquí que tenia un centro y podía dejarme un espacio para tratar. Así que, cuando venía a Barcelona, disfrutaba del día o de los días que estaba aquí y aprovechaba para hablar con técnicos en el consulado. Empezamos a habar de la Osteopatía y de la medicina energética, ya que yo estaba en ese momento con las dos pues tenía la escuela de medicina energética en Toulouse. Empecé a hablar, eso sobre los años 86 más o menos y me presentaron a un medico aquí que se llamaba Miquel Masgrau, que había trabajado unos textos de medicina china. Me reuní con él que hablaba francés y él me comentó que le gustaba la Osteopatía pero no tenían nada aquí en España. Por eso, en ese momento, estaban con un proyecto (que finalmente no se materializó) para la creación de un centro como un centre de cure: un espacio como un centro de salud y/o de talasoterapia, donde la gente pasaba una semana o dos al año y realizaban tratamientos de fisioterapia, masaje, baño… Miquel Masgrau me contó que le gustaría introducir una parte pedagógica para organizar clases pero sólo en medicina alternativa y complementaria. Así que nos planteamos trabajar juntos.

De esta manera empecé a venir aquí de forma frecuente a Barcelona, una vez al mes más o menos. En España sólo había un señor que había ido a Maidstone, Francesc Escarmís Costa. Este señor, casualidad otra vez, había llamado a Ángel Castejón, español de origen, ex director de Maidstone de la rama francesa de Maidstone, porque se conocían como españoles de cuando Francesc era estudiante. Empezaron a hablar y Francesc le contó a Ángel la situación en España en la que no había Osteopatía todavía y sería un buen momento para empezar.

Además de la presencia en España también era necesaria una regulación inicial de la profesión.

Claro, en España no había nada. La respuesta de Ángel Castejón fue: “Habla con Roland porque él está yendo de forma regular a España, tiene costumbre de enseñar en Maidstone, está en la escuela de París, en Bobigny en la facultad de medicina. Habla con él, es el mejor (para él), el que puede ayudarte.” Así que Francesc me llamó: yo tenía contacto con todos los profesores y él tenía contacto con los españoles aquí. Así que empezamos la primera formación en 1987-1988.

Entonces, ¿fue desde España que usted ya emprendió las acciones con el Parlamento Europeo para que la Osteopatía fuera reconocida?

Sí, estaba aquí. Soy el fundador del ROE (Registro de los Osteópatas de España), por eso me presenté como representante español.

Efectivamente, ahora que lo menciona, usted como creador del ROE (Registro de los Osteópatas de España), ¿cree que los requisitos de acceso son duros?

No, son blandos. Tener un diploma de escuela de Osteopatía son mínimo 1.500 horas de formación y cuando montamos el registro era de 1.200 horas. Una formación de Osteopatía de 1.500 horas es el mínimo establecido en Europa.

¿El mínimo para entender la globalidad?

El mínimo para intentar entenderla.

 

Ver el Currículum Profesional de Roland Lorilleux

Referencias:

Imágenes:

Meritxell Cárdaba
ECO Escuela del Concepto Osteopático

– Foto de Andrew Taylor Still cedida por Library of Congress: Unknown (Library of Congress collection) de USA

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