Silicio, mineral esencial para el cuerpo humano II

1 Oct 2011 | Investigaciones, Reportajes

AUTOR: Santé Naturelle 
Traducción íntegra del francés al castellano.
Traducción: Meritxell Cárdaba y Pascale Pech


Aspectos físico-químicos del elemento silicio (Si)


Propiedades físico-químicas del elemento silicio

El silicio es un metaloide. Pertenece al mismo grupo de clasificación que el carbono, es tetravalente como él pero con enlaces covalentes débiles. Esto hace que se use en los laboratorios de química orgánica como transportador de radicales. Los derivados solubles del silicio tienen una capacidad de transformación que explica unas de sus propiedades específicas:

– Se asocia difícilmente con los otros metales (menos con aluminio)
– En estado natural, el silicio se encuentra siempre de forma oxidada. La sílice y los silicatos ceden difícilmente su oxígeno.
Solubilidad del silicio

Los derivados del silicio son poco solubles. Su solubilidad está relacionada a la cantidad de grupos Si-OH, si no hay, como en el caso del cuarzo, la disolución será casi nula. La forma de transporte del silicio en la naturaleza es Si(OH)4 que es una forma hidrolizada de sílice que permite su presencia en el agua.

El silicio en su estado puro es raro, por lo que existen otras variedades agrupadas en 3 familias:

     – Silicio mineral cristalizado
Son compuestos oxidados: sílice y silicatos.
La sílice nunca es pura, siempre está asociada a componentes metálicos. Los silicatos son aniones que se asocian con cationes metálicos (sodio, potasio, magnesio…)

     – Silicio mineral soluble: el ácido silícico
En un medio líquido, los derivados minerales del silicio están en equilibrio  con formas solubles, y particularmente el ácido ortosilícico. La neutralización del ácido por un metal alcalino (Na, K, Mg…) da un silicato.

La proporción de forma soluble siempre es pequeña comparada con la que queda insoluble. El ácido silicio reacciona con el grupo amina de las proteínas y el grupo ester fosfato de los fosfolípidos. El silicio puede así incorporarse en algunas proteínas y reaccionar con las estructuras membranarias.

El silicio orgánico

Hablamos de silicio orgánico cuando al menos uno de los enlaces covalentes del átomo de silicio implica una molécula orgánica carbonada:
Silanol: R3 – Si – OH, Silane-diol: R2 – Si – (OH)2. El radical R es generalmente metil del metil Silane triol : R – Si – (OH)3. Los vegetales son capaces de sintetizar el silicio orgánico, pero en poca cantidad. Se puede encontrar en la superficie de los granos de arena donde se puede formar gracias a la sílice por acción de microorganismos.
Los derivados orgánicos del silicio orgánico son particularmente solubles en el agua, les conviene un medio ácido y soportan un pH ligeramente alcalino. En un medio más alcalino, pueden precipitar. Son muy reactivos con el cristal, los metales, son sensibles al calor, al frío, a los choques térmicos y a la luz.


Presencia del silicio en el medio ambiente.


El silicio es muy abundante en la naturaleza, es el segundo elemento después del oxígeno, representando el 28% de la corteza terrestre: se encuentra mucho silicio en el mundo mineral, donde tiene un papel estructurante esencial (como el carbono en la materia orgánica); y está presente también en los vegetales y los animales donde ocupa una situación secundaria, a menudo en relación con la estructura o la protección.

En el reino mineral, el silicio se encuentra en forma cristalizada de sílice o de silicatos complejos.
Sílice: arena, sílex, cuarzo, piedras (para joyas)… Los silicatos o aluminosilicatos son moléculas que asocian el silicio, aluminio, oxígeno a metales alcalinos (Ca, Mg, K…), abundantes a nivel de la corteza terrestre.

En el reino vegetal, las plantas cogen el silicio del suelo. Se encuentra de dos formas:

– Una forma insoluble que corresponde a la polimerización del ácido silícico. Estos polímeros se encuentran a nivel del epidermis de las plantas donde tienen un papel de refuerzo de la estructura.

– Una forma soluble, constituida de ácido silícico no polimerizado a menudo asociado a glúcidos o proteínas (que forman derivados orgánicos del silicio).

Las funciones del silicio en la planta son numerosas: metabolismo, protección frente a agentes infecciosos o elementos tóxicos, crecimiento. Interviene igualmente en la estructura, dando a la vez flexibilidad y solidez. Hay plantas ricas en silicio: cola de caballo, ortiga, bambú… pero son pobres en silicio orgánico.

En el reino animal, el silicio se encuentra en algunos caparazones. En los mamíferos y, sobre todo, en los organismos humanos, está presente de manera notable con un papel sobre todo funcional permitiendo la elaboración de las estructuras.

Uso industrial del silicio

El silicio y sus derivados poseen las siguientes propiedades: transparencia, solidez, conductividad, piezo-electricidad… Permitiendo así muchas aplicaciones artesanales e industriales: materiales de construcción, vidrio, silicona, neumáticos, componentes electrónicos, aditivos…


Metabolismo del silicio en biología humana

– Distribución del silicio en el organismo

La fijación del silicio empieza durante la vida fetal a nivel del cerebro, de los músculos y del bazo, antes de distribuirse a otros órganos. En total, el cuerpo de un adulto contiene más o menos 7 gramos de silicio, lo que supone, como en el caso del hierro (4g) una situación intermedia entre otros minerales (sodio, potasio, calcio, magnesio, fósforo) y oligoelementos. Existe en forma mineral y orgánica, incorporado a macromoléculas. En la sangre, hay más o menos 5 mg/l, en forma libre, no asociada a proteínas.

El silicio está presente en varios niveles de la estructura celular y también a nivel de las membranas participando en su funcionamiento. Es abundante dentro del tejido conjuntivo, los cartílagos, la piel, las uñas, los pelos, el tejido linfoide, el pulmón y las suprarrenales. Se encuentra principalmente en las zonas de crecimiento y de regeneración.

– Moléculas biológicas que incluyen el silicio.

Los derivados solubles del silicio pueden reaccionar con las moléculas nitrogenadas y/o oxigenadas. El silicio en algunas moléculas está presente para consolidarlas o como catalizador de enzimas. Entre estas moléculas: colágeno (proteína la más abundante del organismo), elastina (pulmón, pared vascular, piel), ácido hialurónico (articulaciones)

– Necesidades y aportes

Se necesitan entre 15 a 40 mg de silicio al día, cantidad que se encuentra normalmente en la alimentación. Algunos estudios realizados muestras como las carencias observadas, a pesar de respetar estos aportes, pueden indicar la necesidad de un aporte mayor. Es difícil valorarlo a causa de la asimilación variable, ya que existe mucha diferencia entre lo que se consume y lo que realmente se asimila a nivel digestivo, y posteriormente a nivel celular y del tejido conjuntivo. El silicio se aporta en forma soluble en el agua y en forma coloidal en los vegetales. No se encuentran derivados orgánicos en la alimentación.

– Asimilación del silicio

Es muy variable según la forma, globalmente débil. Según unos estudios (Yokoi y Enomoto) en las formas minerales, solo el ácido silícico en monómero u oligómero puede franquear la pared intestinal y entonces tener una actividad biológica. Por lo tanto, los polímeros no tienen ninguna actividad biológica.

La asimilación de las formas minerales dependerá de la cantidad de forma soluble presente y de la naturaleza de los derivados. Es entre 1% y 10% y la presencia de fibras disminuye la absorción. Los derivados orgánicos del silicio se asimilan directamente por difusión, con una eficacia superior al 70%, o más si no está mezclado con el bolo alimenticio.

– Eliminación del silicio

El silicio no absorbido se elimina a través de las heces, y hay una pérdida antes de la absorción si la comida es rica en fibras. El silicio asimilado se elimina por la orina. Es una eliminación importante (hasta 50% de la cantidad asimilada) para el silicio mineral que circula de forma libre en la sangre. Otra parte entra en la composición de los cabellos y de las uñas y así se vuelve no disponible.

Una parte del silicio mineral asimilado es eliminado enseguida y esta eliminación permite también evacuar el exceso eventual. Si el aporte es pobre, se mantiene a un nivel implicando una disminución del capital, es lo que conduce a una pérdida progresiva del silicio del organismo.

– Disminución con la edad 

Se sabe que la cantidad de silicio corporal está en estrecha relación con el envejecimiento y que disminuye de manera irreversible, esto ha sido comprobado experimentalmente. Esta disminución es en parte fisiológica ya que las zonas de crecimiento y regeneración importantes durante la infancia y la adolescencia son más raras luego. Las necesidades no son las mismas y la cantidad de silicio fijado por el organismo baja. Pero hay también una disminución del silicio disponible con bajada de unas capacidades funcionales del organismo e instalación de un terreno propicio a unas enfermedades.

Diferentes estudios han mostrado cómo se presenta una disminución importante de las tasas de silicio, sobre todo a nivel de la piel y de las arterias, entre la madurez sexual y el final de la vida. En unos casos incluso puede llegar a alcanzar el 80% en algunas zonas del organismo. La asimilación depende de la edad pero también del sexo. Las mujeres hasta la menopausia asimilan mejor el silicio que los hombres. Esta ventaja desaparece luego al igual que la de la protección cardiovascular. La influencia del factor hormonal es evidente.

Propiedades y funciones biológicas del silicio

La presencia necesaria del silicio para la biosíntesis de moléculas como el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico influencia los tejidos como el cartílago, los huesos, la piel y el sistema inmunitario. Se sabe actualmente que el silicio activa los fibroblastos (construcción tisular). Aunque no se conocen todos los mecanismo, se sabe que el silicio es un iniciador de crecimiento y de regeneración.

– Tejido conjuntivo

El silicio permite la formación de colágeno, de elastina y de proteínas de estructura. Induce o regula la multiplicación de los fibroblastos y favorece la formación de proteínas fibrosas. Estas fibras son responsables de la flexibilidad y de la elasticidad del tejido conjuntivo. Este tejido es abundante en el organismo donde tiene un papel de unión y de sostenimiento.

– Crecimiento óseo y mineralización

El hueso es un tejido altamente diferenciado, rico en colágeno y glucoproteínas. Las carencias en silicio, inducidas experimentalmente en animales, muestran un defecto de crecimiento y malformaciones. El análisis de la composición del hueso muestra una presencia abundante de silicio en el borde osteoide del hueso en formación, donde la relación calcio-fósforo es débil. Disminuye luego hasta desaparecer cuando el hueso está maduro, con una relación Ca-P más fuerte correspondiente a la estructura definitiva del hueso (trabajos de Carlisle).
Es evidente que el silicio está implicado en la formación de la trama ósea y en la calcificación. Es un estimulante del proceso de mineralización, cualquiera que sea la cantidad de calcio disponible. Otra propiedad del silicio (en su forma mineral soluble) consiste en neutralizar el aluminio que tiene un efecto deletéreo en el proceso de mineralización y que está incriminado en la enfermedad de Alzheimer. Fijándose preferentemente al borde óseo del hueso, el aluminio impide la calcificación.

– Los cartílagos

El estudio sobre los cartílagos embrionarios muestra que su crecimiento está relacionado con la presencia de silicio. Este crecimiento depende de la cantidad de colágeno y de glucosaminoglucanos. El silicio entra en estas estructuras y cataliza particularmente la prolil hidroxilasa indispensable en la biosíntesis del colágeno. La artrosis traduce una involución del tejido cartilaginoso, un tejido muy rico en glicosaminoglicanos (condroítina sulfato) dependientes del silicio.

– Pared vascular

Las paredes arteriales contienen grandes cantidades de colágeno y de elastina sintetizadas por los fibroblastos. El silicio que interviene en la síntesis y la orientación de las fibras de elastina, de colágeno y de mucopolisacaridos representa aquí un papel esencial.
El silicio se opone a la peroxidación de los lípodos con una disminución de la producción de malonaldehide, un derivado tóxico formado con el estrés oxidativo y que se usa como marcador de la lipoperoxidación. Mejorando la flexibilidad de la pared arterial, el silicio es un excelente protector arterial frente a las lesiones ateromatosas. Se ha observado y comprobado con experimentación sobre animales (trabajos de Loper). Permite también, aumentando la flexibilidad de las arterias, un efecto beneficioso sobre la hipertensión. La cantidad de silicio en las paredes arteriales disminuye con la edad, y más si hay lesiones ateromatosas.

– Piel y faneras

La piel está constituida por una capa externa, la epidermis, y por una capa interna, la dermis y la hipodermis, que aseguran su irrigación y sus sostenimiento. La epidermis y las faneras son tejidos queratinizados que tienen un papel de protección, mientras que la dermis es un tejido conjuntivo que tiene un papel vivo de sostenimiento.

Izquierda. De arriba a abajo: capa de célula básica / glándula sebácea / folículo capilar / vaso sanguíneo.
Derecha. De arriba a abajo: pelo / colágeno y fibras de elastina / nervios

El silicio interviene a dos niveles:

  • Capa interna: hay una relación entre flexibilidad de la piel, ausencia de arrugas, facilidad para cicatrizar y su contenido en silicio. La capacidad funcional de la piel depende del silicio.
  • Capa externa: el silicio se concentra en la piel y aún más en las uñas, pelos y cabellos. Contribuye a la solidez y a la gran resistencia de los tejidos queratinizados. Se ha observado una falta de silicio cuando la queratinización es incompleta (psoriasis, dermatosis exfoliativa) y cuando existen tasas elevadas en caso de hiperqueratinización. El silicio es preventivo de la caída del pelo y, en algunos casos, favorece su crecimiento.

Es obvio que el envejecimiento cutáneo está relacionado con una disminución del silicio y se ha aprovechado en algunos productos cosméticos enriquecidos con varias formas de silicio.

– Cicatrización 

Es un proceso de regeneración que implica el tejido conjuntivo y se realiza mejor si hay silicio disponible.

– Inflamación, inmunidad y hormonas (acción sobre los mediadores) 

Se ha observado la acción anti-inflamatoria del silicio ya que interviene en el mecanismo de las citokinas, los factores claves de estos procesos. Varias observaciones han mostrado que la presencia de silicio es necesaria para el buen funcionamiento del sistema inmunitario y del sistema endocrino, seguramente por su efecto sobre algunos mediadores.

– Aparato respiratorio

Los pulmones tienden a fijar el silicio presente en el polvo del aire. Por otra parte, el tejido conjuntivo amarillo, rico en elastina, es abundante en los pulmones. Se conoce la relación entre silicio y elastina, pero actualmente no hay datos sobre las consecuencias de una carencia en silicio sobre la función respiratoria.

– Metabolismo de las grasas

El uso de silicio en cosmetología ha evidenciado sus propiedades sobre el tejido adiposo. La acumulación de adipocitos produce una modificación del tejido conjuntivo con rotura de las fibras elásticas, una proliferación de las fibras de colágeno que actúa como tabiques a nivel de esta nueva estructura y una compresión del sistema vascular con disminución de la irrigación y, por lo tanto, del drenaje.
El silicio interviene a dos niveles:

  • A nivel extracelular disminuyendo la actividad de la lipoproteína lipasa circulante, disminuye la captación de ácidos grasos por los adipocitos, que no van a proliferar.
  • A nivel intracelular activando la lipolisis lo que facilita la fundición de los adipocitos.


Silicio y envejecimiento

El envejecimiento cutáneo es una parte del proceso global de envejecimiento en el cual intervienen varios factores como la genética, el estrés oxidativo, la glicación de las proteínas y la degeneración del tejido conjuntivo. La prevención puede retrasar el fenómeno, que se traduce en un debilitamiento de la calidad de la piel, una palidez con aparición de la red venosa a la vista. Las funciones sensoriales también disminuyen, la piel pierde su suavidad y las arrugas aparecen, los cabellos pierden su brillantez y caen… La dermis, el tejido conjuntivo que nutre la piel, tiene un papel primordial en este proceso.

La matriz extracelular constituida por fibras de colágeno y de elastina, así como de glucosaminoglucanos, confiere a estos tejidos propiedades mecánicas y de regulación de la actividad metabólica, y organiza el conjunto del tejido cutáneo. La carencia en silicio obviamente favorece el envejecimiento de la piel. Pero el envejecimiento se encuentra también a nivel articular (artrosis), óseo (osteoporosis), y en la disminución del potencial del organismo, conduciendo a una disminución de las capacidades y a una fragilización de cara a las enfermedades.

El silicio no es el único factor en causa, pero la correlación entre los efectos biológicos del silicio y las funciones principalmente tocadas por el envejecimiento muestran su implicación en el fenómeno.


Aspectos energéticos y vibratorios del silicio

A parte de las actividades observadas, explicadas biológicamente y comprobadas por la experimentación, se describe de varias fuentes concordantes propiedades del silicio que se manifiestan a nivel sutil. Son hipótesis que merecen un interés porque pueden explicar las propiedades generales del silicio.

– A nivel de los potenciales de membranas

A medida que pasa el tiempo conocemos mejor el papel primordial de la membrana plásmica que mantiene una composición química diferente de cada uno de sus lados, creando una diferencia eléctrica y química entre el medio intracelular y el medio extracelular. Los derivados del silicio tienen una flexibilidad de estructura y propiedades eléctricas que permiten optimizar el funcionamiento de la célula. Cuando este potencial está desequilibrado, permite restablecerlo y restaurar una actividad óptima de las membranas. Según unos trabajos de investigación realizados, el estado vibratorio de la célula está perturbado por enfermedades crónicas. Si aceptamos esta hipótesis, entendemos como el silicio puede asociarse de manera eficacia al proceso de curación de estas enfermedades.

– A nivel de la transmisión de información

El silicio se usa en informática por sus propiedades conductoras y nos podemos hacer preguntas sobre su capacidad para transmitir las informaciones biológicas. También volvemos a encontrar esta capacidad en agricultura biodinámica: la sílice entra en la composición de preparaciones utilizadas para dinamizar la tierra.

Según Rudolf Steiner, el silicio es un intermediario necesario para que las informaciones presentes en el campo energético puedan ser operativas en el plano orgánico. Según esta hipótesis, permite la morfogénesis de los órganos y todos los procesos de regeneración. Esta hipótesis antigua recuerda totalmente al papel iniciador de estructura que se ha mostrado desde entonces. En uno de sus libros, Daniel Kieffer lo afirma: “aportar silicio al organismo, es restablecer y nutrir el espíritu de forma, es optimizar todos los fenómenos naturales propicios a una encarnación sólida y a la autocuración.”

                   Del silicio mineral al silicio orgánico


Histórico de los silanoles

– Norbert Duffaut

Especialista del silicio y de los organosilicos en la Universidad de Burdeos, logra al final de los años 1950 la síntesis de una molécula de silicio orgánico, estabilizada por el ácido salicílico y luego por el ácido cítrico. Lo denomina DNR (Duffaut Norbert Remède) y él mismo demuestra que esta forma de silicio se asimila bien por el organismo y permite reconstituir reservas. Se realizaron muchas experimentaciones sobre el Hombre y animales con una gran eficacia y, aunque algunos médicos de hospitales aceptaban experimentar el DNR y los resultados eran buenos, no se mantuvo un seguimiento. Duffaut y sus colaboradores toparon rápidamente con el rechazo del mundo médico oficial, que negaba generalmente las innovaciones que no procedieran del circuito oficial, es decir, de la investigación médica y la industria farmacéutica.

– Loïc Le Ribault

Geólogo de formación, fue uno de los primeros usuarios en Francia del microscopio electrónico con el que estudió los granos de arena. Precisamente en ellos observó que tenían una película de sílice que los envolvía, y mostró que ésta se debía a la acción conjugada de unos microorganismos y de condiciones físico-químicas encontradas en su medio sedimentario. Al poner estos depósitos en solución, notó una importante mejora del eccema de sus manos y posteriormente confirmó las propiedades de su preparación a través de varias experiencias de amigos médicos suyos. Más adelante se llegaría a mostrar que las soluciones obtenidas contenían un porcentaje importante de orgasilicos. Durante esta fase de investigación Loïc Le Ribault perfeccionó su preparación a la que nombró G3.

– Colaboración entre Duffaut y Le Ribault (1982 – 1993)

Los dos hombres se encontraron en una reunión científica en Burdeos en 1982 y empezaron a trabajar juntos sobre el silicio orgánico elaborando una molécula de síntesis, el G4 o DNV (Duffaut Norbert Virus), obtenido añadiendo hiposulfito de sodio que resulta eficaz sobre las infecciones virales. Continuaron con sus investigaciones intentando obtener el reconocimiento de la eficacia del silicio orgánico a través del sector médico tradicional, pero siempre obtenían el mismo rechazo. En 1985, Duffaut y Le Ribault realizaron una patente internacional para proteger el DNV. En 1993, encontraron a Norbert Duffaut muerto y los análisis concluyeron que había sido un suicidio.

 – Seguimiento de las investigaciones por Le Ribault (después de 1993)

Loïc Le Ribault continuó solo las investigaciones. Todas las preparaciones solamente eran concebidas para un uso por vía cutánea pero en 1994, pone a punto una nueva molécula de la misma familia que las precedentes, pero bebible y según él, más eficaz a la que llama G5 u OS5 (Orgaosilico quinta generación). Se trata de metil silane triol en solución acuosa. Rápidamente, el G5 obtiene una gran reconocimiento en el mundo de la medicina alternativa y muchos médicos y otros terapeutas empiezan a usarlo. Después de revelar a la prensa el avance de sus investigaciones sobre el G5, Loïc Le Ribault acaba teniendo problemas con la justicia, siendo encarcelado. Finalmente marcha a Irlanda en octubre de 1998 y desde allí en colaboración con amigos concibe una estructura llamada LLR-G5 que fabrica el G5 bajo su control y desde donde envía el producto a diferentes partes del mundo.

                 Las diferentes formas de silicio, solubilidad y asimilación 

– El silicio mineral insoluble, tal como se ha mencionado anteriormente, libera unas pequeñas cantidades de ácido silícico que se asimila a menos de 10%.

– El silicio coloidal. En los vegetales, los derivados minerales del silicio pueden formar coloideos en suspensión en el agua. No se trata de una verdadera solución, sino de una dispersión en el líquido. El silicio coloidal libera en el tubo digestivo pequeñas cantidades de ácido silícico (o silicatos) solubles, asimilables en las proporciones habituales del silicio mineral (< 10%).

– El silicio orgánico constituye la única forma verdaderamente soluble ya que las moléculas de silicio orgánico pueden precipitar. Esta reactividad está inhibida por la presencia de amino-ácidos que crean alrededor de la molécula una acumulación suficiente para impedir el precipitado. Esta protección disminuye cuando la concentración aumenta y debido al mecanismo de absorción pasivo no limitado, la biodisponibilidad constituye una característica de importancia.

Estructura y particularidades del metilsilanetriol

– Origen 

Los derivados orgánicos de silicio fueron sintetizados por Norbert Duffaut en laboratorio y aislados por Loïc le Ribault a partir de granos de arena, pero una producción abundante de esta forma natural con este método de extracción es surrealista.
La posibilidad de obtener un silicio orgánico usando microorganismos sobre arena es teóricamente posible, pero parece difícil mediante este proceso obtener un producto puro que se pueda poner en solución rigurosa a nivel de la dosificación. El metilsilanetriol fabricado por síntesis a la manera de la industria farmacéutica produce soluciones puras, perfectamente dosificadas, que permiten preparaciones en las que se conoce cual es su contenido en silicio.
La configuración de la molécula es exactamente la misma que la de las formas naturales, así que no existe, en tal estructura, posibilidad de configuración diferente (como para la vitamina C) que atribuye a la forma sintética propiedades diferentes a las de la forma natural.

– Estructura 

La molécula de (mono) metilsilanetriol está constituida por un silicio tetravalente con 3 enlaces alcohol (- OH) y un enlace metil
CH3 I HO —– Si —– OH I OH

– Solubilidad

Posee una polaridad hidrofila (- OH) que permite una buena solubilidad en el agua y una polaridad hidrofoba (CH3) con afinidad con las grasas y un pasaje posible a través de la capa protectora de la piel.

– Hidratación

El metilsilanetriol sólo puede ser estable fijando varias moléculas de agua; sólo se encuentra de forma líquida.
Esto puede provocar una confusión sobre la proporción real de silicio orgánico en una solución a X%. Podemos efectivamente considerar el porcentaje de silicio, de metilsilanetriol o de metilsilanetriol hidratado pero el % real de silicio es diferente en los tres casos.

– Precipitación por polimerización 

Cuando está lo suficiente diluido, el metilsilanetriol combinado con amino-ácidos no se polimeriza y entonces no precipita, lo que garantiza su gran biodisponibilidad, aunque esto es cierto únicamente a ciertas proporciones. Un estudio riguroso de los trabajos de Duffaut lleva a elegir una concentración máxima de 0,03% para garantizar esta ausencia de precipitación.

– Reactividad 

El metilsilanetriol es una molécula muy reactiva, que permite al silicio entrar en varias estructuras orgánicas. Esta reactividad es esencial para su actividad biológica.

– Afinidad con las fibras 

El silicio orgánico tiene mucha afinidad con las fibras alimentarias vegetales ya que si se ingiere al mismo tiempo, su biodisponibilidad intestinal disminuye de manera importante.

– Conservación 

Aún en solución al 0,03%, el metilsilanetriol queda frágil, no debe estar en contacto con cristal o con metal ni exponerse a calor o frío importantes. Su temperatura ideal de conservación es entre 15-20ºC. También hay que evitar el contacto con la luz. En resumen, la solución de metilsilanetriol se debe conservar en un frasco opaco, tapado y se tiene que dosificar directamente con el tapón en el momento de tomarlo.

– Propiedades biológicas 

Los derivados orgánicos del silicio tienen un modo de absorción digestivo diferente del silicio mineral que permite una asimilación eficaz, superior a 70%. Por otra parte, tienen mejor capacidad para alcanzar los tejidos y fijarse que el silicio mineral que está sometido a una fuerte eliminación renal.

Imágenes: Dreamstime.com

BIBLIOGRAFÍA

Existen muchos escritos sobre el silicio, que se encuentran en varias revistas e Internet. Muy a menudo son compilaciones o copias de escritos anteriores con afirmaciones más o menos exactas. La bibliografía reúne las referencias de los principales estudios y observaciones en este tema a partir de las cuales se ha redactado esta síntesis.

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